Pedro J. Torres: Estudio chileno revela notable riesgo de obesidad en niños que duermen poco

Pedro J. Torres y su fundación promueven también que desde el arte y la cultura se respalde el bienestar humano.

Sin importar su edad, el ser humano necesita cierto número de horas diarias de sueño para mantener una salud adecuada y el funcionamiento óptimo de su organismo; de no ser así, se genera un deterioro que puede ocasionar enfermedades, como la diabetes y la obesidad, entre otras. Es lo que revela la investigación presentada, que ha compartido la Fundación Torres-Picón esta semana.

El estudio realizado hace poco, dirigido por el doctor Samuel Durán, presidente del Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile y profesor de la Universidad San Sebastián, confirmaría que esto, que está más que comprobado en individuos adultos, aplica o sucede igualmente a los niños; mediante exámenes efectuados a 1.800 de ellos, entre los seis y once años, en Santiago de Chile.

Para esta investigación se realizaron evaluaciones de peso, talla y volumen de grasa, mediante la medición de los pliegues cutáneos, así como un cuestionario sobre hábitos que debieron responder los padres de los niños.

Se demostró que casi el 50% de los escolares duermen menos del promedio recomendado (de diez horas diarias, cita el estudio), insuficiencia que se incrementa a medida que el niño crece: a los seis años el porcentaje de niños que duerme menos de diez horas es del 37%, mientras que, a los 10 años, aumenta a 62%, lo cual va asociado a un aumento proporcional del riesgo de obesidad infantil.

“Existe una asociación entre menos horas de sueño durante la semana y el incremento del riesgo de sobrepeso-obesidad. Ese es el principal resultado del estudio. Mientras menos horas de sueño, más riesgo. Estimamos que los que duermen menos tienen cerca de 20% de más riesgo de obesidad que los que duermen lo adecuado”, declaró el doctor Durán.

Explicó que, por una parte, cuando el individuo duerme menos de lo necesario se produce cierta activación de la grelina, hormona responsable del apetito, y una disminución de su antagonista, la leptina, que produce la sensación de saciedad; es por eso que la falta de sueño hace que se sienta más hambre y por consiguiente, se come más. Por otro lado, la disminución de las horas de descanso produce una alteración del sistema nervioso, provocando una mayor liberación de glucosa que a su vez incrementa el riesgo de diabetes.

Expresó que la falta de sueño en los niños se debe principalmente a la necesidad de levantarse temprano para ir al colegio, o a que se quedan hasta tarde estudiando o haciendo sus tareas; sin embargo durante el fin de semana, al no tener que ir a clases, es normal que los niños duerman un poco más lo cual, a diferencia de los adultos, les permite compensar naturalmente la falta de sueño de los días hábiles.

Por su parte, Fernando Schifferli, neurólogo de la Clínica Somno Medicina del Sueño, explicó que la regulación del metabolismo se produce durante las primeras cuatro horas de sueño; además si los niños se duermen más tarde de lo aconsejable, esta regulación puede no completarse, lo que produce el aumento de peso, aun sin ingerir alimentos. Lo recomendable es que al oscurecer comiencen a prepararse para ir a la cama, no levantarse antes del amanecer y bajo ningún concepto permanecer despiertos después de las diez de la noche; de esta manera se estará respetando el ciclo circadiano, el cual sincroniza el metabolismo con la luz solar.

Eliana Muñoz, pediatra especialista en nutrición de la Clínica Las Condes, señala que los niños entre cinco y diez años de edad deben cenar al menos dos horas antes de irse a la cama, y la cena debe consistir en una porción de verduras, una taza de legumbres o media taza de arroz con carne, y una fruta como postre; enfatiza que los niños no deben tomar té o café, ya que ambos contienen cafeína y causan excitación del sistema nervioso, lo cual dificulta el sueño; además, disminuyen la absorción de calcio y hierro.

Para Pedro J. Torres, presidente y vocero de la Fundación Torres-Picón, se trata de datos a ser tomados en consideración, y aunque puedan parecer exagerados, provienen de profesionales de la salud dedicados al estudio y actualización en sus áreas de conocimiento. Obviamente, esto tiene que ver con hábitos, con rutinas, estilos de vida y hasta tradiciones. No es tan sencillo. Pero igualmente hay que acudir a chequeos y control con el médico, quien está preparado para diagnosticar y definir la manera correcta de atender cada caso, contando con el concurso de otros profesionales de la salud, dado el carácter multifactorial de la obesidad.

Desde la Fundación Torres-Picón, dedicada a prevenir el sobrepeso y la obesidad infantil, se llama a mantener muy presente que, las complicaciones médicas que se derivan de la condición de obeso, incluso de personas con sobrepeso, acortan las expectativas de vida.

GF/EDC

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