Pedro J. Torres: La contaminación ambiental también puede causar obesidad

Gobiernos, empresas, universidades, centros de investigación y comunidades deben promover más la prevenión en salud. Pedro J. Torres, de la Fundación Torres-Picón

Es de todos conocida la influencia perniciosa que la contaminación ambiental ejerce sobre la salud; corazón, pulmones, garganta, en fin, todos los sistemas del organismo sufren los estragos de esta situación, lo que hasta ahora no se sospechaba es lo que sugiere un estudio realizado recientemente: que la contaminación del aire también puede ser responsable de la obesidad. Conozcamos más sobre esta información compartida desde la Fundación Torres-Picón.

Los científicos responsables de este estudio, publicado en la revista The Journal of the Federation of American Societies for Experimental Biology, señalan que ratas de un laboratorio ubicado en la ciudad de Beijing y que respiraron el aire altamente contaminado de esta ciudad durante un período de entre tres y ocho semanas, ganaron mucho más peso que las de un grupo control no expuesto, al mismo tiempo que comenzaron a presentar otros problemas de salud relacionados con la obesidad.

Beijing es una ciudad rodeada de montañas que atrapan las emisiones de gases de las fábricas, los automóviles y las calderas de carbón de muchos hogares, es conocida entre otras características por su aire altamente contaminado. Entre 2008 y 2015, alcanzó un promedio diario de 100 en el Índice de Calidad del Aire, cuatro veces por encima del límite saludable. En el pasado mes de diciembre, las autoridades chinas se vieron obligadas a declarar por primera vez la alerta de contaminación de Beijing durante 72 horas y restringir la circulación de vehículos, a causa de los graves niveles que ganó la contaminación.

Estudios previos ya alertaban sobre el grave peligro que representa la contaminación ambiental crónica para la salud pública; en 2014, científicos de la Universidad de Harvard señalaron que una alta exposición a partículas disminuye significativamente la función pulmonar.

En esta nueva investigación, dirigida por Junfeng “Jim” Zhang, profesor de Salud Global y Ambiental de la Universidad de Duke, se indica que la exposición por largos períodos a la contaminación ambiental puede provocar fenómenos inflamatorios que generan obesidad. En efecto, tras ocho semanas dentro de una cámara llena de aire contaminado de Beijing, ratas hembras y machos presentaron un peso de 10% y 18%, respectivamente, mayor que el de aquellas expuestas a un aire limpio.

También se registraron cambios físicos negativos, más pronunciados a las ocho semanas que a las tres semanas, evidenciando que los problemas de obesidad surgen tras una exposición a largo plazo.

“Si se traducen y verifican en los seres humanos, estos hallazgos apoyan la necesidad urgente de reducir la contaminación del aire, dada la creciente carga y el avance de la obesidad en el mundo altamente contaminado de hoy”, dijo Zhang.

En 2013 un estudio demostró que la obesidad es un problema de salud que aumenta progresivamente entre los adultos jóvenes en China y afecta aproximadamente al 11% de la población con edades comprendidas entre los veinte y treinta y nueve años. Sin embargo, los porcentajes chinos son menos elevados que los estadounidenses: más de un tercio de los adultos en Estados Unidos presentan un sobrepeso peligroso, según informan los Centers for Disease Control and Prevention.

Agencias de noticias y medios de comunicación han hecho referencia o divulgado este estudio. En la Fundación Torres-Picón, orientada a la prevención de la obesidad infantil y a promover la educación, la cultura y las artes entre los jóvenes, consideramos relevantes tales datos y nos sumamos a exhortar a las comunidades, corporaciones y gobiernos, en los diferentes continentes, a escuchar a los investigadores científicos, y a poner todos de nuestra parte para lograr un mundo menos contaminado y por lo tanto más sano, puntualizó Pedro J. Torres, presidente y vocero de la fundación.

GF/EDC

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