Pedro J. Torres: La obesidad modifica el cerebro, favoreciendo el sedentarismo

Líderes y autoridades, comunidades y centros de estudio debemos perseverar en prevención de la obesidad en el mundo. Pedro J. Torres con el ex embajador de EE.UU. en Chile Gabriel Guerra Mondragon

Especialistas han determinado que las alteraciones en los centros de recompensa disminuyen la motivación para hacer ejercicio físico. Ir más al gimnasio es un frecuente propósito de año nuevo, pero no siempre es fácil mantenerlo en el largo plazo. Un estudio publicado por la revista de ciencias Cell Metabolism, estima que quienes sufren obesidad podrían ser más propensos a que disminuya su motivación. Esta información es comentada y compartida por la Fundación Torres-Picón, que trabaja sin fines de lucro en prevención de la obesidad infantil y fue originalmente publicada por Elsa Velasco, en lavanguardia.com

Una investigación, realizada con ratones, ha revelado que los animales obesos tienen alteraciones en los centros de recompensa del cerebro. Estas regiones son claves para generar motivación al logro, para completar una tarea que nos resulta gratificante. Concretamente, los científicos han descubierto que en los ratones obesos disminuye la sensibilidad a la dopamina, un neurotransmisor, en un grupo de neuronas de los centros de recompensa.

Ya antes hemos mencionado este asunto e insistimos en que se trata de estudios serios y de gran interés preventivo, señaló el portavoz y directivo de la ONG, Fundación Torres-Picón, enfocada en artes y cultura así como en prevención en materia de salud.

Los investigadores alimentaron a los ratones con una dieta muy rica en grasas; a los cuatro meses, doblaban en peso a sus compañeros que habían tenido una alimentación normal y recorrían una distancia un 40% menor dentro de sus jaulas. No sólo se movían menos tiempo, sino que además sus movimientos eran más lentos.

Los autores relacionaron estos cambios con alteraciones en la dopamina, que también se asocia con la disminución de movimientos en el párkinson. Así, reducir artificialmente la señal de este neurotransmisor en ratones delgados los volvía más sedentarios. Sin embargo, eso no los hacía más propensos a ganar más peso, lo cual significa que la falta de ejercicio en la obesidad no lleva necesariamente a engordar más, aunque sí reduce el riesgo de otros problemas de salud como la diabetes de tipo 2 o las enfermedades cardiovasculares.

Por otra parte, cuando los investigadores recuperaron la señalización de la dopamina en las neuronas implicadas, los ratones obesos comenzaron a moverse tanto como los delgados. Eso demuestra también que ni el peso extra ni las grasas dificultan el movimiento en la obesidad.

“Nuestros resultados ayudan a entender por qué es tan difícil para la gente hacer más ejercicio”, respondió por correo electrónico Alexxai Kravitz, investigador de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos que ha liderado el trabajo (explica el artículo publicado por Elsa Velasco, en lavanguardia.com) no obstante pide prudencia al extrapolar los resultados. “Pese a que se han observado cambios similares en el sistema de la dopamina en personas con obesidad, los resultados en humanos son más variables y todavía hay que investigar más para explorar la relación entre la dopamina y el sedentarismo en personas”, señaló.

En estos momentos los autores aún están trabajando en descifrar el mecanismo biológico que altera las señales de la dopamina en la obesidad. “A largo plazo esperamos poder proporcionar soluciones para ayudar a mantener la motivación de hacer ejercicio, pero por ahora nuestro trabajo se ha centrado en esclarecer por qué es tan difícil”, concluyó Kravitz.

Así finaliza la interesante nota informativa.

Para el directivo y portavoz de la Fundación Torres-Picón, Pedro J. Torres, dedicada a labores preventivas de la obesidad entre niños y niñas, es oportuno conocer y tomar en cuenta estos aportes y datos, resultado de investigaciones científicas, que en el futuro cercano afinarán las estrategias de lucha contra la epidemia global de obesidad y sobrepeso alertada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los científicos e investigadores, en muchos centros, institutos y universidades del mundo vienen prestando su responsable y valioso apoyo a la tarea de conocer más lo que incide y cómo prevenir la obesidad y sus secuelas.

GF/EDC

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