Pedro J. Torres: La obesidad puede ser tanto factor de riesgo para el asma como consecuencia de ésta

Desde el arte y la cultura se apoyan buenas prácticas en salud y se comparte preocupación por la obesidad. Pedro J. Torres con el chairman del Museo de Brooklyn, Arnold Lehman

Aunque no todos los obesos son asmáticos, y viceversa, es indiscutible que existe una estrecha relación entre ambas patologías ya que se ha establecido que la obesidad puede ser un factor de riesgo para la aparición del asma; sin embargo, el vínculo entre asma y obesidad no es tan simple puesto que, al parecer, el asma también puede ser un factor desencadenante de la obesidad, así lo señala una investigación recientemente presentada ante el Congreso de la Sociedad Respiratoria Europea, celebrado en París, Francia. Desde la Fundación Torres-Picón compartimos la presente nota en el marco de nuestras actividades de divulgación preventiva para el bienestar.

La investigación, presentada por el doctor Subhabrata Moitra, de la Sociedad Europea de la Respiración en ISGlobal y el Instituto de Salud Global de Barcelona, señala que las personas que comienzan a padecer de asma en la edad adulta y las que sufren de asma no alérgica tienen mayores probabilidades de desarrollar obesidad. “Ya sabemos que la obesidad puede desencadenar el asma, tal vez a través de un cambio fisiológico, metabólico o inflamatorio”, expresó el doctor Moitra.

Destacó el científico que es imprescindible ampliar las investigaciones en este campo, a fin de comprender con más exactitud la relación que existe entre ambas enfermedades. “Hasta ahora ha habido muy poca investigación sobre si lo contrario es cierto, si el asma puede llevar a la obesidad. En este estudio, tenemos suficientes personas y las hemos seguido durante el tiempo suficiente como para observar la relación entre estas dos afecciones”, afirmó.

Este estudio se realizó como parte de la Encuesta de Salud Respiratoria de la Comunidad Europea; en el mismo participaron 8.618 personas de doce países que no eran obesas para el momento de iniciar el trabajo de investigación, es decir que su Índice de Masa Corporal (IMC) era inferior a 30 kg/m2. Comenzó en la década de 1990 y contó con seguimiento a los participantes, primero a los diez años y luego a los veinte años de su ingreso.

“Al seguir a gran número de participantes en el estudio durante más de dos décadas, hemos podido observar cómo el asma aumenta el riesgo de que una persona se vuelva obesa, especialmente si su asma comienza en la edad adulta o si tiene asma, pero sin alergias”, explicó el doctor Moitra.

Para los fines de la investigación, se consideraron asmáticas todas las personas que informaron haber tenido asma, que sufrieron un ataque de asma o que alguna vez despertaron con dificultad para respirar en algún momento dentro de los doce meses previos al estudio, así como las que actualmente tomaban medicamentos contra el asma.

También se consideraron otros factores, como la edad y el sexo de los participantes, el nivel de actividad física que llevaban a cabo y el país de residencia.

Se llevó a cabo un análisis exhaustivo de las relaciones entre el tener asma al inicio del estudio y la probabilidad de desarrollar obesidad al cabo de diez años; asimismo se evaluó el riesgo de sufrir obesidad pasados veinte años del estudio en aquellas personas que, habiendo ingresado sanas, habían desarrollado el asma después de diez años en este trabajo de investigación y análisis. Los resultados revelaron que el 10,2% de las personas asmáticas al inicio del estudio habían desarrollado obesidad en los siguientes diez años; el 7,7% de las personas no asmáticas eran obesas diez años después. Además se determinó que el riesgo de obesidad era mayor en las personas que habían comenzado a sufrir de asma en la edad adulta, y aún más alto en las personas asmáticas que no tenían otras alergias.

“Nuestros hallazgos sugieren que la relación entre las dos afecciones es más complicada de lo que nos dimos cuenta anteriormente. Es importante que trabajemos más para separar esto. Por ejemplo, no sabemos por qué tener asma aumenta el riesgo de desarrollar obesidad o si los diferentes tratamientos para el asma tienen algún efecto sobre este riesgo”, señaló el especialista.

Para Pedro J. Torres, portavoz de la Fundación Torres-Picón (FTP), la prevención en salud es competencia y responsabilidad de todos. Como familia debemos atenderla y practicarla. En familia debemos estar unidos, ser responsables y cuidarnos entre sí. Especialmente, tenemos que acudir con frecuencia al médico, entenderlo y cooperar con él.

“La obesidad en adultos y niños no es un asunto o tema de estilo, modas o tendencia. Debemos insistir en su prevención. Hay que promover hábitos de vida saludables desde la infancia, y los pacientes en control con los profesionales de la salud deben recibir consejos y el tratamiento que en verdad les corresponde”, dijo al momento de compartir esta información Pedro J. Torres, presidente de la FTP, enfocada en prevenir la obesidad.

GF/EDC

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