Pedro J. Torres: Obesidad, factor de riesgo para varias formas de cáncer

Pedro J. Torres y su fundación promueven también que desde el arte y la cultura se respalde el bienestar humano

Está ampliamente comprobado que la obesidad constituye factor de riesgo para un extenso número de patologías de considerable seriedad, entre las cuales se cuentan las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, la diabetes tipo 2, así como diversas formas de cáncer, entre ellas el cáncer de mama, de útero, de endometrio, es decir la cubierta interna del útero; cáncer colorrectal, de esófago, de vesícula biliar, de riñón, de páncreas, de próstata, de tiroides, y de cabeza y cuello. Desde la Fundación Torres-Picón se insiste en la conveniencia de crear conciencia preventiva y de compartir las opiniones de expertos sobre estudios e investigaciones relevantes, que pueden aportar nuevas luces al manejo y control de este grave problema de salud pública mundial.

La vinculación del exceso de peso con una enfermedad como el cáncer es motivo de preocupación, tanto para médicos como para potenciales pacientes, por lo que resulta de sumo interés conocer los mecanismos que se desencadenan por causa de la obesidad y que pueden provocar la aparición de una lesión oncológica.

Diversos estudios han revelado que el sobrepeso genera un aumento en los niveles de insulina y del factor de crecimiento insulínico tipo 1 (Insulin growth factor-1, IGF-1), lo cual puede estimular la aparición de varios tipos de cáncer.

Asimismo, es frecuente que las personas obesas adolezcan de inflamación crónica de nivel bajo; esta inflamación ha sido asociada con un incremento en el riesgo de cáncer en los tejidos afectados.

Recientes estudios indican que el tejido graso es capaz de producir algunas hormonas, como los estrógenos, cuya presencia en cantidades elevadas altera el metabolismo y puede provocar la aparición de algunas formas de cáncer, como el de mama o de endometrio. Además, las células grasas pueden influir en los mecanismos que intervienen en el crecimiento de las células cancerosas.

Igualmente, se ha relacionado la ingesta de alimentos ahumados, en salmuera y curados con nitratos, con la aparición de cáncer de esófago y de estómago. De manera similar, altos contenidos de grasa en la dieta pueden intervenir en la aparición de cáncer de mama, colon y próstata.

Por otra parte, se ha determinado que personas con una amplia circunferencia de cintura son más propensas a padecer ciertas enfermedades, como las cardiovasculares; en este sentido, se considera que una medida saludable sería de menos de cien centímetros para los hombres y menos de noventa centímetros para las mujeres.

Señalan los especialistas que el mantener una dieta saludable y un peso bajo control se asocia con un menor riesgo de cáncer, y en el caso de los sobrevivientes de esta enfermedad, disminuye igualmente el riesgo de una reaparición de la misma. En este sentido, una dieta variada, con gran cantidad de verduras y frutas ricas en vitaminas A y C pueden reducir el riesgo de cáncer de laringe, esófago, estómago y pulmones; asimismo, alimentos con alto contenido en fibra pueden ayudar a reducir el riesgo de cáncer de colon.

Además de mantener una dieta saludable, rica en frutas, verduras, proteínas magras y granos integrales, y reducir al mínimo la ingesta de grasas, azúcares y sal, se recomienda igualmente realizar entre media hora a una hora diaria de actividad física de moderada a intensa; sin embargo, hasta un incremento reducido en la actividad física puede dar resultados positivos.

Es muy importante tomar conciencia de que una dieta saludable no es una medida transitoria, que se observa solamente hasta alcanzar el peso deseado y luego se abandona; por el contrario, se debe asumir como un hábito permanente, un nuevo estilo de vida que debe seguir manteniéndose de por vida; como expresa el doctor Mike Green de la Universidad de Aston, especialista en la psicología del comer, “solo el cambiar sus hábitos alimenticios, puede permitirle a través de un cambio del comportamiento un beneficio a largo plazo, al regular sus patrones de alimentación”.

Para el presidente de la Fundación Torres-Picón, Pedro J. Torres, dedicada a labores preventivas de la obesidad entre niños y niñas, y otras actividades de promoción educativa, es fundamental el trabajo de los investigadores, pero igualmente es responsabilidad tanto de las autoridades, los padres y representantes, como de los maestros y profesores, mantenerse informados y al día en la materia.

Muchos medios de comunicación, incluidas plantas de televisión, periódicos digitales y agencias informativas, están prestando su responsable y valioso apoyo alrededor del mundo a la tarea de prevenir la obesidad y sus secuelas. De ampliar información, de revelar nuevos horizontes para su tratamiento. El bienestar humano –en general– “es una lucha de todos” finalizó.

GF/EDC

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