Pedro J. Torres: Pandemia de la “obesidad oculta” afecta a personas delgadas y aparentemente sanas

Blanca Cecilia Picón Febres de Torres y Pedro J. Torres, encabezan fundación que promueve prevención de la obesidad infantil e impulsa el arte y la cultura

Hasta el presente, el sistema que se ha venido utilizando para determinar la existencia de un exceso de peso en un individuo es la medición del Índice de Masa Corporal (IMC) propuesto por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cual viene dado por el cociente entre el peso expresado en kilogramos y el cuadrado de la altura de la persona expresada en metros; según esta relación, un IMC de 25 kg/m2 o más se considera sobrepeso, mientras que un IMC por encima de 30 kg/m2 ya indica obesidad. Pero un reciente estudio científico revela que esta fórmula no siempre es la más adecuada. Esta información es circulada y se comparte desde la Fundación Torres-Picón.

Según una investigación realizada recientemente por un grupo de científicos encabezado por Paul B. Laursen, en la Universidad Politécnica de Auckland, en Wellington, Nueva Zelanda, y publicada en la revista Frontiers in Public Health, esta fórmula no siempre es la más adecuada para predecir las probabilidades que una persona pueda tener de sufrir problemas de salud asociados a la obesidad, y señala que la forma más efectiva de hacer este pronóstico es mediante la medición del exceso de grasa en el organismo.

Indica este estudio que en los países desarrollados la proporción media de individuos con exceso de grasa u “obesidad oculta”, tanto adultos como niños, es alarmantemente elevada, muy por encima de la tasa de individuos con sobrepeso u obesidad; en efecto, señala el estudio, se calcula entre un 62% y un 76% el porcentaje de la población mundial que presenta niveles de grasa corporal capaces de ocasionar serios perjuicios en la salud.

Advierten los expertos que esta “obesidad oculta”, a la que se le ha denominado sobre-grasa, es decir, exceso de grasa corporal, afecta incluso a personas que no presentan sobrepeso según el cálculo del IMC, ya que según se estima hasta el 90% de los hombres adultos, el 80% de las mujeres y el 50% de los niños presentan porcentajes de grasa potencialmente peligrosos para su salud. Explican que, en efecto, la sobre-grasa produce trastornos graves en el organismo ya que se asocia fuertemente con patologías tales como la resistencia a la insulina y la inflamación crónica; la hipertensión, enfermedad coronaria, apoplejía, cáncer, diabetes tipo 2, enfermedad de la vesícula biliar y osteoartritis, entre otras.

“Diversos estudios han observado que muchos individuos que se consideran delgados o con un ligero sobrepeso, pero que tienen un porcentaje de grasa elevado, tienen niveles de presión arterial, insulina o inflamación propios alguien con obesidad”, aseveran.

No obstante, admiten que la medición precisa de los niveles de grasa corporal representaría una carga económica considerable para aquellos países que deseen implementarla, ya que este tipo de diagnóstico requiere tecnología compleja como la absorciometría, que es una técnica que se emplea para la medición de la densidad mineral ósea, principalmente en la columna lumbar, fémur proximal y cuerpo completo, con rayos X de doble energía, lo que implica un reto para el sistema de salud pública a nivel mundial.

El informe de la investigación menciona que en el año 2011 la OMS presentó un cálculo aproximado de la carga económica que representarán las enfermedades evitables y no contagiosas, como la obesidad, la diabetes y las cardiovasculares durante las próximas dos décadas, en tal sentido indicó que se estima una pérdida acumulada de producción de unos 47 billones de dólares; tomando como punto de partida que en 2010 este monto representó el 75% del PIB mundial, unos 63 billones de dólares, tales recursos serían capital suficiente para auxiliar a los 2.500 millones de personas que en el presente subsisten en condiciones de pobreza.

Reconocen los especialistas que es difícil realizar un cálculo aproximado de la carga que significaría la pandemia de la grasa excesiva, no obstante expresan que “es vital poner en práctica estrategias de tratamiento y prevención de éxito, ya que es un fuerte factor causal en el desarrollo de una parte significativa de la enfermedad crónica y la reducción de la calidad de vida”.

La Fundación Torres-Picón recuerda, por su parte, que a más joven se tiene sobrepeso o se es obeso, peor es el efecto en pérdida de años respecto a la expectativa de vida. “Debemos profundizar y enseriar aún más la lucha internacional por prevenir y controlar la obesidad”.

Pedro J. Torres, su principal directivo y fundador, subraya la importancia de considerar las recomendaciones y acudir a los profesionales de la salud para tratar la obesidad; no obstante recalca que todos podemos hacer parte de este esfuerzo preventivo global, especialmente los padres, orientando a los hijos y “predicando con el ejemplo de una vida sana y sin excesos”.

GF/EDC

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