Pedro J. Torres: Relacionan alto consumo de pescado en embarazo con obesidad infantil

Pedro J. Torres junto a Jane Fonda, célebre activista internacional pro hábitos saludables.

Una investigación realizada recientemente ha determinado que existe una asociación entre el elevado consumo de pescado durante el embarazo y el nacimiento de bebés con riesgo de padecer obesidad infantil y presentar un crecimiento acelerado durante la infancia, según un artículo publicado en la edición digital de la revista “JAMA Pediatrics”, comparte la Fundación Torres-Picón. Según señala el artículo, el pescado se ha convertido en una fuente de contaminantes orgánicos persistentes, capaces de alterar el funcionamiento endocrino humano y contribuir al desarrollo de obesidad en el feto en formación.

Ya en el año 2014, las agencias norteamericanas encargadas de los medicamentos y de la protección del medio ambiente recomendaron a las mujeres embarazadas, en período de lactancia o con posibilidades de embarazarse, evitar el consumo de pescado más de tres veces por semana a fin de evitar en lo posible exponer al feto a los efectos contaminantes del metil-mercurio, aunque aún no existe una clara determinación sobre la cantidad y la forma adecuadas de ingerir pescado durante el embarazo, en relación al crecimiento y desarrollo del niño por nacer.

A fin de proveer información más precisa, un equipo de científicos de la Universidad de Creta, en Grecia, liderados por la doctora Leda Chatzi, evaluó los datos de 26.184 mujeres embarazadas y sus hijos, obtenidos a través de estudios realizados en Europa y Estados Unidos, a fin de analizar la asociación existente entre el consumo de pescado por parte de la madre y el crecimiento del niño, el sobrepeso y la obesidad. En este estudio se les hizo seguimiento a los niños hasta que alcanzaron los seis años de edad.

La variación de la ingesta media de pescado durante el embarazo entre las áreas del estudio fue de de 0,5 veces por semana en Bélgica a 4,45 veces por semana en España, tomando como alto consumo la ingesta de pescado tres veces a la semana o más, en tanto que el consumo moderado era de una vez a la semana o más, sin llegar a las tres veces semanales.

En cuanto a los niños, 8.215 (el 31%) mostraron un crecimiento acelerado desde el nacimiento hasta los dos años de edad, en tanto que 4.987 niños de cuatro años (19,4%), y 3.476 niños de seis años (15,2%) presentaron sobrepeso u obesidad.
Para Pedro J. Torres, presidente y vocero de la Fundación Torres-Picón, activa en prevención de la obesidad infantil, se trata de datos interesantes y relevantes a ser seriamente considerados.

Las mujeres que comieron pescado tres o más veces por semana durante el embarazo, tuvieron hijos cuyos índices de masa corporal (IMC) a los dos, cuatro y seis años de edad superaban claramente a los de los hijos de aquellas cuya ingesta era menor; igualmente, el consumo elevado de pescado de la madre se asoció con un incremento en el riesgo de presentar un rápido crecimiento entre el nacimiento y los dos años de edad, así como en el mayor riesgo de sobrepeso u obesidad en los niños con edades comprendidas entre los cuatro y seis años, en comparación con los niños cuyas madres limitaron el consumo a una o dos veces por semana; es significativo que los efectos registrados fueron más acentuados en las niñas que en los niños.

Los investigadores señalaron que “la contaminación por elementos ambientales presentes en el pescado podría proporcionar una explicación para la asociación observada entre el consumo de pescado elevado en el embarazo y el aumento de la adiposidad infantil”. No obstante, apuntaron que a pesar de que según la información obtenida las madres gestantes consumían diferentes tipos de pescado, esta información carecía de datos específicos acerca de las distintas especies de peces, si éstos provenían de río o de mar, o los métodos de cocción.

“Por otra parte, en ausencia de información sobre los niveles de contaminantes orgánicos persistentes entre cohortes participantes, nuestra hipótesis de que la exposición a contaminantes de peces asociada puede jugar un papel en las relaciones observadas sigue siendo especulativa”, indicaron.

“Así tenemos indicios y una sospecha razonable. Desde la Fundación Torres-Picón nos limitamos a compartir la información por su origen científico”. Pedro J. Torres agrega que en línea con la sabiduría popular “más vale prevenir que lamentar” y “ante la duda abstente”, es decir, es preferible ser prudente, sobre todo si se dispone de información aunque no concluyente, respecto a que el consumo de pescado en exceso durante el embarazo puede afectar la salud, en este caso de los hijos.

GF/EDC

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