Pedro J. Torres: Ruido de tráfico automotor y ferroviario puede incrementar riesgo de obesidad, indica estudio

Pedro J. Torres junto a Jane Fonda, célebre activista internacional pro hábitos saludables

Vivir en una ciudad tiene, por supuesto, ventajas y desventajas, efectos placenteros y desagradables, y es un hecho que una de las consecuencias más ingratas de la vida en una gran ciudad es el ruido constante, en especial el bullicio que produce el tránsito automotor, una de las principales causas del estrés del citadino; a esto ahora hay que añadirle que, según revela una investigación reciente, el ruido que produce el tráfico automotor y ferroviario puede incrementar el riesgo de obesidad en los habitantes de las ciudades.

El estudio, publicado en Environment International y del cual formó parte el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), se basó en información de 3.796 personas adultas, a quienes se les tomaron medidas de peso, altura, índice de masa corporal, perímetro de la cintura y porcentaje de grasa abdominal en dos visitas de seguimiento realizadas entre los años 2001 y 2011. Las medidas fueron combinadas con estimaciones de exposición al ruido producido por vehículos de transporte, procesadas como parte del proyecto suizo SiRENE.

Esta información es compartida por la Fundación Torres-Picón, en el marco de sus actividades de divulgación preventiva en salud y sobre el problema global de la obesidad y el sobrepeso.

Maria Foraster, investigadora de ISGlobal y principal responsable del estudio, manifestó que los resultados obtenidos “muestran que, efectivamente, las personas que están más expuestas al ruido del tráfico rodado tienen un mayor riesgo de obesidad”, en tal sentido explicó que “observamos que un incremento de 10 decibelios en la media de ruido al que estaban expuestos los participantes se traducía en un 17 % más de obesidad”.

Asimismo, los investigadores hicieron un análisis sobre los posibles efectos del ruido producido por tráfico aéreo y ferroviario, sobre los cuales no hallaron asociaciones de consideración, a excepción la exposición a largo plazo al ruido ferroviario, la cual sí presentó una relación de incremento en el riesgo de sobrepeso, pero no de obesidad.

Indicó Foraster que el resultado de esta investigación “aumenta la evidencia de los posibles efectos del ruido del tráfico sobre la obesidad, al encontrar los mismos resultados que estudios anteriores en una nueva población”, no obstante, “se requieren más trabajos longitudinales para confirmar la asociación”.

Señala el informe de ISGlobal que la exposición continua y prolongada al ruido del tránsito automotor constituye un serio problema de salud pública que “por desgracia, está muy extendido y es más grave de lo que se cree”, debido a que “genera estrés, produce cambios hormonales y aumenta la presión arterial”, además de que produce trastornos en el patrón del sueño, lo cual tiene efectos negativos en el organismo ya que, entre otros efectos, “desregula la glucosa y altera el apetito”.

Destacó Foraster que la exposición prolongada al ruido del tráfico puede tener consecuencias indeseables a largo plazo, como alteraciones crónicas en la fisiología del organismo, enfermedades cardiovasculares o diabetes y obesidad, tal como ha quedado demostrado recientemente.

Desde la Fundación Torres-Picón, institución no gubernamental sin fines de lucro, enfocada en tareas preventivas internacionales en materia de bienestar y salud de los niños y jóvenes, así como en el estímulo informativo de las artes, la cultura y la educación como herramientas fundamentales para la superación personal, comunitaria y social de los pueblos y naciones, estimamos interesante y útil el mencionado estudio y también las opiniones de la investigadora Maria Foraster, indicó Pedro J. Torres, portavoz y directivo de la Fundación.

GF/EDC

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