Pedro Torres Ciliberto: Identifican la proteína que hace quemar la grasa durante el ejercicio físico

Pedro Torres Ciliberto, de la organización y fundación Torres-Picón. Gobiernos, empresas, universidades, centros de investigación y comunidades deben promover más la prevención en salud

Aunque desde tiempos inmemoriales se ha reconocido el hecho de que el ejercicio físico es práctica fundamental para la reducción de la grasa, particularmente la grasa abdominal que rodea los órganos internos, hasta ahora no se había tenido un conocimiento cierto acerca de cuál es el mecanismo que se encuentra detrás de este efecto; algunos especialistas han atribuido este fenómeno a la acción de la adrenalina, una hormona secretada por la médula de la glándula suprarrenal cuya presencia en la sangre es insignificante en condiciones normales, pero que en momentos de excitación o estrés emocional es secretada en grandes cantidades, actuando sobre el organismo y preparándolo para el esfuerzo físico.

No obstante, un estudio reciente llevado a cabo por especialistas de la Universidad de Copenhague, Dinamarca, y divulgado a través de la revista científica Cell Metabolism, acaba de explicar el papel que cumple la proteína interleucina-6 (IL-6) en el proceso de reducción de la grasa abdominal; esta proteína, que es producida por el músculo esquelético durante el ejercicio, en los individuos saludables desempeña la función de mensajera química a corta distancia, regula el metabolismo energético y estimula la quema de grasas.

El estudio “es el primero en mostrar que la IL-6 cumple un papel fisiológico en la regulación de la masa de grasa visceral en humanos”, aseguró Anne Sophie Wedell Neergaard, investigadora principal del equipo.

Esta información la compartimos dentro del eje de actividades de divulgación preventiva en salud llevadas a cabo por la organización y fundación Torres-Picón.

En esta investigación, de doce semanas de duración, tomaron parte 53 adultos obesos, a quienes los especialistas dividieron en dos grandes grupos, al primero les fueron administradas dosis intravenosas de tocilizumab, un fármaco que se utiliza como antinflamatorio en la artritis reumatoide y que bloquea la acción de la proteína IL-6, mientras que al segundo se le administró un placebo basado en solución salina.

Luego ambos grupos fueron a su vez divididos en dos subgrupos, uno de los cuales debía efectuar una rutina de ejercicios en bicicleta en sesiones de 45 minutos cada una, varias veces por semana, en tanto que el otro subgrupo no efectuó ningún tipo de ejercicio físico; durante todo el proceso se registraron los cambios que se iban produciendo en la cantidad de grasa abdominal de cada uno de los participantes, mediante imágenes de resonancia magnética (IRM).

Finalizado el periodo de pruebas, los resultados indicaron que los participantes que habían practicado ejercicio habían reducido sus niveles de grasa corporal en un promedio de 225 gramos, equivalentes a un 8%; sin embargo, aquellos que habían recibido dosis de tocilizumab, por el contrario, incrementaron su cantidad de grasa en unos 278 gramos como promedio, ya que el medicamento revirtió los efectos del ejercicio. Adicionalmente, el tocilizumab estimuló un aumento de los niveles totales de colesterol en el organismo, particularmente de la lipoproteína de baja intensidad, más conocida como “colesterol malo”.

No obstante los resultados obtenidos, los especialistas advierten que este estudio tuvo carácter exploratorio y de ningún modo pretende impulsar el uso terapéutico indiscriminado de la IL-6 para el control de la obesidad, por cuanto esta proteína puede producir efectos no deseados el sistema inmune de pacientes con diabetes del tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. En todo caso, planean profundizar sus investigaciones, a fin de averiguar si es la IL-6 la que determina el momento en que el organismo utiliza la grasa como fuente de energía, y no descartan la posibilidad de utilizarla como principio para crear un medicamento inyectable que permita reducir la grasa visceral en forma localizada.

La prevención en salud es competencia y responsabilidad de todos. Como familia debemos atender y practicarla, estar unidos, ser responsables y cuidarnos entre sí. Apoyarnos en la identificación y uso de las oportunidades para nuestro desarrollo integral. Especialmente, tenemos que resguardar el estado físico, mental y emocional de los más pequeños, así como tomar en cuenta y cooperar con los profesionales de la salud, mantenernos informados, entender y acatar las recomendaciones de nuestro médico más directo, puntualizó Pedro Torres Ciliberto, en nombre de la organización y fundación Torres-Picón.

GF/EDC

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