¿Qué le pasa al cuerpo si comes a deshoras?

¿Qué le pasa al cuerpo si comes a deshoras?

¿Sabías que los horarios, la regularidad y el ambiente en el que se come tienen influencia en nuestra salud? Hoy te contamos todo sobre la importancia del momento de la comida en términos de salud.

Saltarse el desayuno para poder alargar el tiempo de sueño. Cenar tarde cuando se llega de salir con los amigos. O comer después de una reunión y a la puerta del gimnasio. Muchas personas lo hacen de forma habitual sin tener en cuenta qué le pasa al cuerpo si comes a deshoras.

Unos buenos hábitos alimentarios pasan por elegir y comer alimentos saludables, pero también por tener cuidado de los horarios y del ambiente en el que se suelen hacer las comidas. Ya que la alimentación de forma irregular puede tener consecuencias negativas para la salud, te hablamos de ello a continuación y conocemos cómo mejorar nuestras rutinas.

¿Qué le pasa al cuerpo si comes a deshoras?

Todas las actividades fisiológicas se suceden en ritmos circadianos y están reguladas por un reloj central. La luz es uno de sus principales moduladores. Pero también el hecho de comer más temprano o más tarde afectan la sincronización.

Las investigaciones sugieren que comer tarde puede inducir a una mayor ingesta calórica y afectar el peso corporal y el metabolismo. Además, se ha observado que aumenta el riesgo de enfermedad coronaria y de padecer hipertensión arterial, se altera la respuesta a la insulina y los valores de colesterol en sangre.

Sin embargo, es un campo de investigación reciente y no se pueden establecer los mecanismos exactos por los que esto sucede. Por lo tanto, es necesaria más evidencia científica.

Consecuencias para tu salud si comes a deshoras

Comer fuera de los horarios regulares y hacerlo así de forma habitual tiene consecuencias. Lo que le pasa al cuerpo si comes a deshoras tiene que ver con unos efectos inmediatos, pero también con cambios a largo plazo que pueden devenir en serios problemas de salud. A continuación se detallan algunos de ellos.

Síntomas digestivos

A corto plazo, esta es una de las consecuencias más habituales. Las comidas a deshoras y desordenadas acarrean malas digestiones, empachos, gases o ardor de estómago. Además, cuando pasa por la noche, afecta la calidad del sueño.

Consecuencias cardiometabólicas

La irregularidad en la frecuencia de las comidas y sus posibles efectos negativos en la salud cardiovascular han sido evaluados en análisis de estudios existentes. Se centraron en valorar no solo qué se comía, sino también la regularidad, la frecuencia y la hora.

La principal conclusión a la que llegaron los investigadores es que hacer ingestas de forma irregular está asociado con un mayor riesgo de padecer síndrome metabólico. Esto se acompaña de presión arterial elevada y un índice de masa corporal más alto.

Así mismo, se comprobó que seguir un patrón regular de comidas se traduce en un impacto positivo en los valores de insulina máxima y los de colesterol LDL. Esto vale tanto en mujeres delgadas como obesas.

Problemas de sobrepeso

La ingesta descontrolada a lo largo del día y, sobretodo, comer durante las últimas horas en la noche, tiene consecuencias en el peso corporal de las personas. Existe un vínculo positivo entre este último y el hecho de la cena.

En el mismo sentido, las personas que comen de forma regular (más o menos a las mismas horas) pesan menos en promedio que las que no lo hacen. Y esto sin tener en cuenta la cantidad de calorías consumidas al final del día.

Posibles deficiencias nutricionales

Ingerir alimentos fuera de tiempo o de los horarios previstos afecta las siguientes comidas que se hacen a lo largo del día. Sobretodo si a parte de comer a deshoras se hace de forma abundante y sin control de lo que se ingiere.

Así puede pasar que estas sean insuficientes en cantidad, estén formadas por alimentos poco saludables o incluso que se omitan por completo. Todo ello se puede traducir al final del día en una falta de los nutrientes necesarios.

Consejos para establecer un horario de comidas regular

El primer paso es analizar la rutina diaria con los horarios de trabajo, las tareas extra y el tiempo de actividad física. A partir de aquí, se pueden organizar y marcar unos tiempos de comida determinados. Si se solapa la hora de comer con otra ocupación es mejor adelantar, retrasar o dejar para otro día la segunda y mantener la estabilidad en los horarios de la dieta.

De ser necesario, se pautan también las comidas de media mañana y media tarde. Si no se tiene en cuenta y se acercan mucho a la comida o la cena, puede que acaben trastocando los horarios y la composición de estas.

Es de gran ayuda tener siempre comida preparada, que solo se tenga que calentar o preparar de forma rápida. Se puede cocinar para dos o tres días o tener conservas ya listas. Esto evitará retrasar los horarios planeados.

No deberíamos aprovechar las horas de comer para hacer todo aquello que ha quedado pendiente a lo largo del día o la jornada anterior. Cuando se come es preferible hacerlo concentrados y en un ambiente relajado. Aunque al principio sea difícil, y más si no se está acostumbrado a los horarios regulares, hay que ser perseverantes.

Los horarios son tan importantes como lo que se come

Comer a deshoras, omitir algunas comidas, cenar muy tarde o picotear durante el día, son hábitos alimentarios que es mejor ordenar. La regularidad es otro factor importante en la alimentación y hay que tenerlo en cuenta para ayudar al organismo a estar bien nutrido y realizar sus funciones con normalidad.

Te hemos enumerado consecuencias para la salud que no son menores. De allí se deriva la importancia de que no comas a deshoras y de darle a los momentos de la comida una relevancia que sea central.

Con información de Mejor con Salud

EB

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