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“Tengo un hijo terrible en casa y no puedo controlarlo”

“Tengo un hijo terrible en casa y no puedo controlarlo”

En este tercer contacto vamos a clarificar algunas conductas asociadas al término clínico, denominado trastorno por déficit de atención e hiperactividad(TDAH)

Con frecuencia hemos escuchado historias de travesuras realizadas por alguno de los hijos que conforman el núcleo familiar. En otro tiempo se solía decir:  ¡Es que mi hijo era muy tremendo!, ¡Me sacó canas verdes!, todos los días me llamaban del colegio con alguna queja.

Hoy sabemos el por qué de esas tremenduras.

En una oportunidad, durante el ejercicio de mi profesión como docente especialista, me tocó trabajar en aspectos académicos y sociales con un niño diagnosticado con déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

Luego de la entrevista con los padres para explorar cómo era la rutina diaria del chico en el hogar, implementamos un abordaje en conjunto: los padres, la maestra y la psicopedagoga. Se realizó el registro de su conducta durante una semana con el fin de determinar los momentos de cambios drásticos de la conducta del niño. Luego, minuciosamente analizamos cada uno de los días con los registros y comparamos las coincidencias, los momentos en los cuales se agudizaba su hiperactividad.

Así comenzamos la intervención conductual por parte de los padres y los docentes involucrados en su proceso de aprendizaje.

Los padres en casa

En primer lugar le explicaron al niño lo que sucedía y las consecuencias de su conducta, él debe conocer su condición para entender lo que puede ocasionar en su vida y en la de su entorno su hiperactividad e impulsividad a largo plazo.

Los padres redujeron de manera importante el consumo de alimentos con azúcar refinada, meriendas con colorantes: chucherías, harinas y frituras.

La estructura semanal de sus actividades era repartida entre las tareas escolares, algo de deporte elegido por el niño algunos días de la semana y dentro de las posibilidades de realización cercanas a la casa, actividades de descanso, juego o salidas recreativas.

En la Escuela

Se ajusta un cronograma de actividades escolares durante las horas de clase, las tareas en el salón estaban dentro de los objetivos académicos desarrollado por la maestra, pero con adaptaciones curriculares para este caso. Es decir, A medida que el niño terminaba una actividad asignada se establecía la siguiente, en intervalos de 20 minutos a 30 minutos, con un descanso de 10 minutos en el que se hacía un cambio de actividad.

Las rabietas y las conductas explosivas

A veces ni los mismos niños entienden la razón de conductas fuera de control, exageradas a veces para la situación, eso que a veces denominamos “niño malcriado”. En otro tiempo se resolvía de otra manera. Aquello que muchas veces hemos escuchado: ¡Ese niño necesita una buena…!

¡Estos tiempos nos dan la oportunidad de educar con otras intervenciones! Son tiempos de comprensión, de conversaciones, donde los hijos también intervienen en la toma de decisiones, puesto que también se trata de mejorar sus vidas.

Recuerdo siempre un ejemplo que le daba a mis alumnos cuando me tocaba trabajar en pequeños grupos en la resolución de conflictos o en la manera de cómo abordar una tarea. Estas generaciones de hoy en día lo que mejor manejan es la computadora, a ellos les decía: ¿De cuántas formas puedes entrar cuando quieres navegar o iniciar un juego? Siempre la respuesta de uno a otro niño era diferente, unos tenían un acceso directo, otros lo hacían por la barra de inicio. Entonces yo les respondía: La escuela, la vida, las tareas es como cuando tu quieres navegar por internet, siempre hay más de una forma de resolver o buscar una solución. Explorar con ellos alternativas de resolución y acordarlas en conjunto, es la mejor manera de alcanzar las metas.  

Para cualquier observación acerca de los temas tratados(enlace) los invito a escribirme a cantares13@yahoo.es

(Foto: Pixabay) Informe21/LJ