Tres claves para llevar adelante un matrimonio imperfecto

Tres claves para llevar adelante un matrimonio imperfecto

La realidad de una pareja muchas veces no es la soñada. La idealización extrema puede llevar a la desilusión. Pero hay caminos para buscar la felicidad de los dos.

Lo primero que los psicólogos piden desactivar es el mito de la media naranja o la media medalla. No existe esa persona que complementa a la otra a la perfección, ni tampoco esa pareja perfecta que simboliza el amor ideal que durará para siempre, como si se tratara de una película romántica de Hollywood.

Esos conceptos provocan la falta de realización propia y la decepción a futuro a la hora de entablar una relación. Los excesos de fantasía, idealización y felicidad en una pareja pueden cargar demasiado las expectativas y llevar a desilusiones.

"En un comienzo, la idealización es buena. El enamoramiento de los inicios es una parte importante de la relación", explica a Con Bienestar el psicólogo Miguel Espeche (M.N. 10.199), especialista en vínculos, salud mental comunitaria y potenciación humana.

En esos primeros momentos -continúa Espeche-, la persona mira al otro desde sus virtudes más profundas, o lo que intuye que son, en un estado puro. Lo importante en este punto es no llegar a un extremo.

"Después, con el paso del tiempo, uno va entendiendo que ese estado virtuoso del otro tiene complejidades y otras facetas que irá amalgamando con aquello que percibió en un inicio", describe el psicólogo.

De esta situación se desprende la primera clave, de las tres que nos brinda, para aceptar un matrimonio imperfecto:

1) Desidealizar a la pareja y a la relación

La aceptación de que el otro no es esa perfección que se vio en el principio de la relación, "es imprescindible en las etapas futuras". Este proceso se llama desidealización.

"No te quita lo primero que sentiste, pero sí le da un matiz distinto y lo atempera, es decir, algo de lo otro sigue siempre vigente pero con más matices, más zonas grises y otras complejidades", señala el especialista en vínculos.

2) Revalorizar el concepto de felicidad

Es otro pilar fundamental en la relación. Hay que entender el concepto de felicidad como el derivado de un estado de cosas. Ir en busca de ella como si fuera un producto de supermercado "es de calibre infantil" y lo único que generará es un fracaso.

"Uno no busca la felicidad, busca una buena convivencia con amor y sano acompañamiento y como resultado, entre otras cosas, te brinda una vivencia de felicidad", asegura Espeche.

3) Atenuar el protagonismo de la fantasía.

Es fundamental no permitir que la fantasía se imponga por sobre la realidad. De suceder, ninguno la pasará bien en la relación porque no estarían viendo a la persona que realmente tienen enfrente, sino a una construcción psíquica fantasiosa.

"Hay que darle a la fantasía el lugar que le corresponde y entender que, en definitiva, la persona es quién es por cómo es", explica el licenciado y agrega: "Incluso a veces nos viene bien valorar aspectos del otro que nos dificultan las cosas".

Por ejemplo, la frontalidad ayuda, aun cuando es difícil soportarla en algunos casos: "Gracias a esa forma de ser, aprendemos cosas y sentimos que hay alguien ahí. Que no es simplemente una marioneta nuestra", reseña tn

Porque de eso se trata, de entender que hay otro. De que la relación se compone de dos personas distintas. Con sentimientos, características y un sinfín de cualidades diferentes.

YS

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