Los atractivos de Stanford International Bank

El "impecable" currículo de Robert Allen Stanford, el conocimiento que tenía de la trayectoria profesional de Gonzalo Tirado, la amistad que la unía a quien entonces fue y sigue siendo su broker y, por supuesto, los atractivos rendimientos que se otorgaban -por tratarse de un banco offshore-, impulsaron a Maigualida Ramírez a colocar sus ahorros en un certificado de depósito del Stanford Intenational Bank hace 10 años. El mismo instrumento financiero que era colocado fraudulentamente por Stanford y por lo que hoy es acusado por las autoridades estadounidenses.

El destino del dinero de esta profesional de 38 años, vinculada al mundo del mercadeo y la publicidad, y que ayudó a su propia manutención mientras residió en el exterior durante cuatro años, aún es incierto. El pasado martes, al conocerse la demanda de la SEC,Comisión de Valores de Estados Unidos, Maigualida pidió cerrar sus cuentas y que le dieran su dinero.

Según le ha indicado su corredor, la operación se tramitó el mismo martes en la noche. En condiciones normales la transacción se completa en un lapso de siete días, pero ahora, dadas las circunstancias, no tiene un plazo establecido.

Y es posible que pase mucho tiempo antes de que ella tenga consigo los ahorros que hasta ahora había confiado al banco.

Los bienes de la sucursal de Antigua están congelados provisionalmente hasta el 2 de marzo, cuando se realizará una audiencia en el tribunal federal de Dallas, Texas, que lleva el caso sobre la estafa en Stanford Bank.

Abogados especialistas han señalado que si se extiende la congelación de bienes, podría limitarse la garantía del depósito, lo que significa que no necesariamente el afectado recuperará toda su colocación.

La agresividad Maigualida -cuyo verdadero nombre ha preferido omitirse, no fue a Antigua a colocar sus fondos: "Ellos vinieron a mí". Y es que la agresiva estrategia de captación de clientes no sólo se basaba en la oferta de altísimos rendimientos, sino también en la búsqueda de personas profesionales, de mediano a alto nivel socioeconómico, o "socialmente conocidas", como las califica la cliente del banco.

La inversión mínima era de 10.000 dólares. Se calcula que hay entre 2,3 millardos y 3 millardos de dólares de venezolanos en esa entidad.

Los promedios estàn entre 80.000 y 300.000 dólares por individuo. En el caso de Maigualida la inversión es inferior a los 80.000 dólares.

Hace 10 años, cuando optó por resguardar sus ahorros en moneda extranjera en Stanford Bank, otros bancos en Estados Unidos, a los que también acuden muchos venezolanos a colocar sus fondos, tenían rendimientos inferiores a los que ofrecía la institución off shore. "Mientras otras ofrecían entre 2% y 3%, a mí me ofrecían entre 5% y 6%", recuerda. De hecho, en 2008 su certificado de depósito rindió 7%, mientras que un certificado a plazo promedio en Estados Unidos era de 4,5%. A principios de 2009, cuando lo prorrogó por un año más, el rendimiento ofrecido por el banco era de 5,125%. En EE UU las tasas están extraordinariamente bajas a propósito de la crisis financiera que tuvo sus inicios el año pasado. La tasa de rendimiento promedio de un CD está en 1,75%.

Maigualida prefirió el Stanford Bank no sólo por estos atractivos rendimientos, su bajo perfil y porque le "vendieron a Allen Stanford" como un prominente financista, sino por evitar que a través de entidades bancarias nacionales con filiales en el exterior (como era el caso de CorpBanca y Citibank, por citar algunos), el Gobierno pudiera saber la cantidad de divisas de las que ella disponía.

Ella también tiene una Cuenta Flex: un depósito a la vista que no genera rendimientos, pero que le permitía ahorrar cualquier otro ingreso en dólares o hacer retiro de efectivo. "Yo podía pedir que me transfirieran del CD a la Cuenta Flex y usar ese dinero".

Sospechas Tras la salida de Gonzalo Tirado como presidente de Stanford Bank Venezuela, en 2006, Maigualida empezó a tener dudas. "Comencé a ver cosas raras. Todo era muy extraño. Hace dos semanas hable con mi corredor por las informaciones que han aparecido en la prensa y sobre la conveniencia de renovar el CD".

En el banco siempre le transmitieron confianza incluso llegaron a creer que se trataba sólo de rumores puestos a correr por quienes tienen problemas legales con Stanford Bank Venezuela.

Lo que no sabía ella ni los empleados de la institución aquí y en Antigua, era que la investigación de la SEC ya tenía más de seis meses.

"Todos mis ahorros están ahí. Cuando había mercado abierto (sin control de cambio) siempre compraba un poquito de dólares y los colocaba ahí".

La historia de Maigualida es la misma de muchos otros venezolanos -entre ellos ex empleados de Pdvsa- y latinoamericanos que pusieron ahí los ahorros de toda una vida.

JEANNE G. LIENDO P.
Descifrado
EL NACIONAL

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