El 'sushi lationamericano' se come en Ciudad del Cabo

La enorme bandera peruana que ondea en la fachada del Keenwa, en el distrito de Waaterkant de Ciudad del Cabo, recuerda más a un consulado que a un restaurante. Y de alguna forma, lo es.

Punto de encuentro habitual de la comunidad latinoamericana y la casa de comidas del embajador de Perú durante la apertura del Parlamento en Ciudad del Cabo, el Keenwa es lugar de asilo para los nostálgicos de su tierra y la oficina de visados hacia un país que entra por los ojos y se saborea en el paladar.

Dos años después de su apertura, el único restaurante peruano del África Austral se ha convertido en uno de los restaurantes más populares para quienes desean experimentar cosas nuevas en Ciudad del Cabo.

Vienen a probar el 'sushi latinoamericano', la manera en que los sudafricanos tratan de explicar a sus amigos qué es el ceviche, el tiradito o la causa de atún. "Cuando les dices que es pescado crudo, la mayoría mira con recelo, pero ellos ya comen sushi, y cuando les dice que va marinado con el limón y la sal, a todos les encanta2, explica Germán de la Melena, propietario del restaurante.

"Muchos han estado en Latinoamérica, y traen a sus amigos, a familiares. Tengo clientes que vienen cada semana, y cada vez traen a gente diferente". Así, de boca en boca, con el sabor aún del limón en los labios, es como el Keenwa (Quinoa, escrito como se pronuncia en inglés) ha logrado llenar cada noche su salón para cincuenta comensales y recibir ofertas para abrir en Johannesburgo.

"Una amiga nuestra vino aquí y nos dijo que teníamos que venir. Y nosotros haremos lo mismo. La comida es buena, diferente. Si quieres probar algo alternativo, tienes que venir aquí", comenta una familia sudafricana de Port Elizabeth, a 750 kilómetros de Ciudad del Cabo, que visita el restaurante por primera vez. "Es muy interesante; es como el sushi, es pescado que no está cocinado, pero tiene mucho sabor, a limón y a especias".

El ceviche es el anzuelo que atrapa a los sudafricanos y los lleva después a otros platos; el lomo saltado, el ají de gallina o la carapulca, uno de los platos más demandados del restaurante.

"Los comienzos fueron muy difíciles", recuerda Germán de la Melena, un peruano nacido en Lima que un día decidió cambiar su profesión de modelo, dejar Barcelona y lanzarse al negocio de la hostelería en Ciudad del Cabo. "Un amigo me decía que me subí al tren antes de que partiera".

Hoy, la cocina peruana triunfa en todo el mundo. En los últimos dos años se ha abierto un restaurante en Hong Kong, con una semana de espera, dos en Londres –un mes de espera- y otros tres nuevos locales en España.

"Siempre ha habido restaurantes peruanos en todo el mundo, pero más familiares, en cambio ahora se están llevando como negocios importantes. En Manhatan pagaron dos millones de dólares por abrir un restaurante2, explica de la Melena.

Pisco con todo

En el bar de la parte superior del restaurante el pisco es el rey; pisco sour, chilcano, piscopunch y el cholopólitan, un cosmopotitan, por su puesto, con pisco.

Seis meses después de su apertura, el bar está reservado para fiestas privadas hasta el 25 de diciembre.

"En el bar no vendemos otro cóctel que no sea con pisco. Yo les digo que el daiquiri es de Cuba, la caipirinha es de Brasil, el margarita es de México; el pisco es el licor del Perú, y tienen que probarlo".

"No es un cóctel barato", reconoce Germán de la Melena. Trae el pisco directamente del Perú. ¿De donde si no? "Bueno, los chilenos también hacen pisco, pero mejor no me preguntes por eso", zanja sin querer crear polémica. AFP

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