Vulnerar la correspondencia privada, una rutina en Correos de Cuba

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El sobre estaba colocado sobre el buzón de entrada de nuestro apartamento. El cartero nunca tocó el timbre, nadie avisó de que había alguna carta por recoger, pero allí estaba. Mi primera sensación fue de sorpresa, luego de alivio de que finalmente y después de meses sin recibir ni un telegrama, alguna correspondencia pudiera llegar a la "maldita" dirección donde vivo.