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Egildo Luján Nava

Quién entienda esto que lance la primera piedra

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Rumbo a lo Desconocido; El Insólito Universo; Ni lo Uno Ni lo Otro, Sino Todo lo Contrario. Y así muchos títulos y expresiones que podrían ser aplicables a la actual situación venezolana.

Sálvese quien pueda, que el país pareciera haber entrado en una anarquía en la que todos hacen lo que les viene en gana. Y los ejemplos abundan, para aquellos que deseen ejercitarse tratando de llegar al fondo de los casos:

Los vericuetos de la Asamblea Nacional

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Han transcurrido 20 conflictivos años, después que en 1998 el soberano pueblo venezolano decidió sacarse de encima la adversa situación institucional, política y económica a que fue sometido por los partidos políticos y gobiernos que emergieron a partir de la década de los setenta.

Los venezolanos andamos cojos y como invidentes sin perro ni bastón

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¿Quo Vadis, Venezuela?.

¡Qué terrible¡. Es la expresión convertida en cántico colectivo en todos los rincones del país. Es inevitable que sea así, porque ya no hay dudas. Venezuela es una Nación sin rumbo, propósitos, ni meta alguna.

El “Patriómetro” en Tiempo de Lluvias

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Existe una acepción convertida en expresión colectiva, según la cual la vida no es una fácil posibilidad. ¿Quién te dijo que vivir es fácil?. Se escucha preguntar entre conversaciones rutinarias o familiares. Y, por supuesto, cualquier respuesta es válida, como absurda, dependiendo de ese legítimo derecho al que puede apelar “todo vivo”, cuando trata de evaluar en qué consiste la dificultad existencial al que lo condujo el señalamiento inicial del presunto problema.

¿El bolívar hoy?: Ni fuerte, ni soberano… sólo ruina

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La devaluación abrupta y sostenida de cualquier signo monetario, y en el caso venezolano del caso del Bolívar, puede hacer más daño que una guerra. Estas causan muertes y pérdidas materiales, aunque, generalmente, las de hoy, por los adelantos tecnológicos que se dan en el ámbito bélico, son cortas. Y los países involucrados, ganadores o perdedores, se recuperan pronto.

El flaco bolsillo venezolano no mata el hambre

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Hoy es difícil para cualquier venezolano “hacer mercado”. Ir en procura de alimentos. Porque equivale a tener que ir de un lado a otro, acompañado de la angustiante sensación estomacal de estar montado en una montaña rusa, soportando el vértigo que provoca el hecho de constatar que tan sólo en días, los precios se inflan como sapos en el estanque en procura de apareamiento.

Celulares y odio: ¿Enemigos del afecto?

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Diversos prestidigitadores actuales, en sus múltiples variedades y recurriendo a sus innegables seguidores, coinciden en que el Siglo XXI es como una astilla clavada entre dos engranajes -¿o rolineras del tiempo?- que no son otros que el pasado y el futuro. ¿Como durante el Renacimiento?. No. Como el Siglo XXI. Y pudieran estar en lo cierto.

El analfabetismo y la ignorancia galopante

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Cuando se piensa en la situación país y las consecuencias de cómo repercute en la calidad de vida de sus ciudadanos, la inmediata referencia es: hambre, miseria e inseguridad.

Obviamente, son las causas de mayor impacto en el día a día de los venezolanos. Y de ahí que sea allí, en ese conjunto de motivos, en los cuales se aprecie la mayor dedicación, el esfuerzo inmediato.

Se trata de problemas existenciales propiamente dicho, y de satisfacer necesidades.

El karma y castigo de los gobiernos aporofóbicos

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En estos días de angustias, incertidumbre y temores, y en los que la principal preocupación, es no saber cómo lograr la compra de la canasta alimentaria imprescindible para satisfacer las necesidades familiares, saberse obligado a rezar para que ningún miembro de la misma se enferme y haya que entrar en la peregrina tarea de mendigar por algún medicamento, se planteó la valiosa oportunidad para sostener una inolvidable conversación.

Buscando en la Oscuridad y sin Brújula que te Asista

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Difícilmente, hubo un solo hecho relacionado con su particular manera de gobernar y que los seguidores y simples observadores se atrevieran a calificar, bien de manera simplista o ajustada a reflexiones adecuadas, para encontrarle sentido lógico –y hasta de innegable admiración- cuando el fallecido Hugo Chávez optaba por decisiones que, de inmediato, se convertían en motivo de inquietud, satisfacción o preocupación.

El canal humanitario y la reconciliación tienen que darse ya

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Venezuela entra hoy en una nueva etapa de su devenir histórico. Es el efecto de un hecho electoral sobrecargado de un sinfín de extraños detalles; también de particularidades absolutamente ajenas a lo que se debería estar convirtiendo en nuevas luces para unos treinta millones de ciudadanos.

Dichas luces no podrían ser otras que el de una respuesta esperanzadora, capaz de motivar la puesta en escena de todas las actitudes y disposición de su población, para revertir la situación de crisis humanitaria que vive y la sufren sus habitantes.

¿Y después del 20M qué?... Como papagayo sin cola

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En Venezuela, la posibilidad de considerarse ciudadano, es casi una quimera. Existe una Constitución, como en la mayoría de los países democráticos del mundo occidental. Pero mientras que en ellos dicho Documento registra en su articulado la base jurídica de los deberes y derechos que hace posible la convivencia civilizada, y hay precisiones inequívocas sobre las atribuciones y obligaciones por las que se guía la gestión del Estado, en esta parte del mundo, esa misma Carta Magna, sencillamente, es un instrumento al servicio de quienes detentan los cargos públicos

El bolívar es la moneda más golpeada del mundo

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En Venezuela, la ciudadanía está obligada a dedicar horas y horas de su tiempo productivo para poder retirar dinero en efectivo de los bancos en donde están depositados sus ahorros. El motivo es que el desorden fiscal y monetario promovido desde las instancias públicas, ha terminado engendrando la destrucción del signo monetario, el bolívar, y haciendo posible que el país sea víctima y pasto de un incontenible déficit fiscal, como de un proceso hiperinflacionario de dimensiones inestimables.

¿Ser o no ser? ¿Votar o no votar?

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Los ciudadanos venezolanos que afirman tener a su alcance legal la posibilidad de votar en su país, se plantean, sin embargo, si es o no procedente hacerlo. También por qué y para qué. Y la respuesta que cada quien se da, es casi la misma: cual sea la decisión final, el hecho es que a los votantes les llegó el momento de amarrarse bien los pantalones. Porque, con medias tintas y pasos en falso, no es posible sacar a la nación de la tragedia que vive y que insiste en abrirle brechas a las complicaciones.

¿A clases y sin haber desayunado?

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“Se debe desayunar como un Rey; almorzar como un Príncipe y cenar como un Mendigo”. Pero lo que es una expresión universal, y que muchas veces ilustra los espacios exteriores de gimnasios, centros profesionales de nutrición y hasta de unidades educativas, sencillamente, perdió sentido y validez en Venezuela.

¡Bochinche¡. ¡bochinche¡ ¿0 s0l0 anarquía?

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Los venezolanos disfrutaron de las bondades de un estándar de vida que, en su momento, pasó a ser envidiable en Latinoamérica. De hecho, fue una posibilidad que convirtió a esta parte del continente en una especie de casa de la esperanza para inmigrantes que llegaron desde diversas partes del mundo, muchos de ellos asumiendo que, finalmente, la Leyenda Dorada no era un cuento; sí una verdad indiscutible.

El "Petro": ¿Cósmico y milagroso?

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La Venezuela petrolera perdió su peso influyente en el mercado consumidor, en el seno de la Opep y en el sistemático debate que se registra globalmente a diario entre vendedores, compradores y consumidores de dicho recurso energético.

Penosamente, a ese mismo país, otrora visto como una referencia mundial en materia energética, merecedor de respeto y hasta de seguimiento en las decisiones que adoptaba, se le ve como otra cosa.

Haciendo lo mismo los resultados jamás serán distintos

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Sin duda, el mundo registra una convulsionada etapa de acomodos. Y el proceso se aprecia en un tablero político económico complejo. Se desarrolla una lucha entre naciones poseedoras de una tecnología de punta, consideradas por ello las más poderosas y ricas, y las que poseen –todavía- una predominante cantidad de reservas naturales o materias primas, los componentes necesarios para seguir alimentando el desarrollo industrial de la otra parte.

La sociedad civil le dirá a Venezuela cómo se come eso

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La Tierra es bipolar: norte y sur; ambos contrapuestos. Y en ambos polos la vida es inclemente. No son pocos los ejemplos de sobrevivencia. De hecho, hasta los animales sobreviven, comiéndose unos a los otros. Venezuela está en el centro del mundo, en la faja ecuatorial Su clima es óptimo para la vida del ser humano: le permite convivir armónicamente, y eso no es casualidad.

Sí hay una solución y es la consulta ciudadana

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La mayoría de las veces, especialmente en las situaciones más difíciles, el ser humano, en un intento por sacarle provecho a su angustia, tiende a definirse entre un sí o un no, entre blanco y negro, o todo o nada. Es un paso audaz, sin duda alguna. Pero no por audaz, termina en lo mejor. De hecho, la historia de la humanidad está plagada de ejemplos que así lo demuestran. Quizás, porque, al final, se ha olvidado un detalle valioso: la importancia de saber identificar alternativas sustitutivas.

¡Eureka¡: la Revolución ya solucionó el problema del Tránsito

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Alguna vez, de acuerdo a su censo poblacional, Venezuela fue uno de los países con mayor tránsito vehicular de Latinoamérica. Disponía de un vehículo por cada 5 ciudadanos. Tantos eran que, inclusive, se estimaba que cada venezolano permanecía un promedio diario de 4 horas en vehículos, en ir y venir de su trabajo o trasladándose a cualquier lugar.

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