Una luz en la celda

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La vida del venezolano transcurre como la rutina de un preso. Usted se levanta todos los días pensando que está condenado a vivir confinado. Puede que tenga a su disposición los recursos mínimos necesarios para sobrellevar el encarcelamiento. O puede que tenga que esperar a que le abran la celda para salir, aún a expensas de la vida misma. Sea una situación o la otra, usted se encuentra en permanente estado de lucha, defensa, ansiedad, miedo e impotencia.