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José Luis Zambrano Padauy

Una consulta por el apoyo mundial

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Ahora son tres en vez de dos. Las inquietudes siguen siendo variadas, así como los problemas insondables. La oposición atisba su consulta popular con unas respuestas sabidas; un conocimiento sereno de que los resultados son predecibles. Para muchos es una tarea innecesaria y un esfuerzo que no ayuda en nada al desparpajo nacional.

Y cómo está el mundo…

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Estamos vulnerables a creer cualquier cosa. La verdad la camufla nuestro entorno con sinsentidos y a veces hasta con epopeyas rancias. A diario jugamos con fuego o con el temor de no saber si estamos completamente engañados; si somos carne de caño de nuestras propias alucinaciones noticiosas. Deseamos reconocer quiénes son nuestros paladines para las gestas; los reales precursores para los cambios necesarios.

La elección más alocada del mundo

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No hay certidumbre sobre los comicios norteamericanos. Fueron días enteros y confusos en una espera interminable sobre los resultados. El mapa colorido tuvo cansadas las pupilas de un mundo expectante. Un debate casi agónico sobre quién tenía la razón. Eso demolió mis ímpetus para opinar y sería una gran irresponsabilidad no hacerlo, cuando los más expertos en el área comunicacional se la han jugado con uno u otro bando.

Cómo cambiar la jungla de lo inaudito

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Siempre me he negado a creer en pretextos y en casualidades sorpresivas. Tampoco creo en frases alarmantes y en racionamientos efímeros. Para eso existen las bases de la lógica y los hechos sustentados en la legalidad, complicada o no. En Venezuela se perdió la normalidad del Estado de Derecho, las proclamas estremecedoras y las esperas festivas. Nuestras alegrías de antaño las cambiamos para vivir en la jungla de lo inaudito.

En la búsqueda de un pueblo para la libertad

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Hace unos días me involucré en una diatriba sana en las redes sociales. Leí el texto con detenimiento, sin saltarme las frases precisas y enteras sobre el análisis. Lo había redactado un historiador amigo, con sus argumentos certeros y una capacidad innegable para conocer las estructuras del tiempo. Me dolió no tener sílabas para contradecirlo. Escribió sin reservas, tan dolido como yo por los juicios sueltos y coherentes: el pueblo en Venezuela no protesta por su libertad.

No hay ley para el bloqueo racional

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Las arcas van perdiendo sus encantos. Los ingresos han disminuido y los revoltijos políticos siguen sin resolverse para el régimen. No son días placenteros, pues hay inconformidad en las definiciones. No hay forma de comprar los veredictos internacionales, evidente en el derrumbe hasta de los apoyos fieles.

Los hechos sobrepasan las corazonadas

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Hay motivos suficientes para creer. Sobran las razones para entender que hay más de una corazonada y que la libertad no es subalterna. Hay tiempo para presenciar un gran pedazo de la historia. Es la etapa crucial para soñar en condiciones reales. Lo he dicho a mil voces y convencido sobre todas las maniobras conjuntas para devolverle la paz a una nación en desvelo.

En dictadura la oposición debe ser única

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La política no puede verse con simplicidad. Los acalorados debates de la opinión pública y el sabor metálico, nauseabundo y agrio de la pobreza forzada, no nos da pie a inventarnos nuevas teorías. No estamos para filosofar en el fango. Este no es un juego de idear consignas infantiles o enfilar los batallones a la orilla de la confusión.

En búsqueda de la verdadera libertad

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La dictadura no escatima en acciones para mantener la fachada. Sabe que siempre contará con comentarios positivos, tras liberar a un preso político. Es su dádiva para la apariencia, su habilidad para manejar las emociones; no su brazo a torcer. Ahora lo han hecho de nuevo, soltando a Juan Requesens de su cautiverio injusto. No hay manso cordero en Miraflores y siguen con su insana experiencia de darnos un pasatiempo, para continuar con sus demás procesos.

El temor a que “no pasará nada”

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Mi país es una portada complicada de titulares para ensombrecernos. Duelen los párrafos estropeados y las reflexiones pesimistas. Nos tiran migajas para que forcemos sonrisas o aceptemos que nos debe ir mal como norma. Pero depende de nuestra propia carga de fe para contemplar lo que vendrá.

¿Dónde estará el detestable personaje?

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Recuerdo aquel juego ingenuo que algunos periódicos hicieron suyo. Era de localizar a un individuo con vestimenta a rayas, espejuelos grandes y un sombrerillo de tela. La trama era medio perversa para la capacidad visual. Todo consistía en hallar al personaje en una maraña aterradora de elementos. Lo circundaba un sinnúmero de acompañantes. Se podía estar minutos interminables para poder localizar al pequeño ser entre una vasta cantidad de cosas. Muchos podrían darse por vencidos.

La libertad no es una cúspide tan elevada

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En Venezuela se lucha contra dos sentimientos atroces. El primero es una sensación tangible de tristeza. Saber que mañana será peor que ayer. Que las fechas pasan como espanto sin rumbo, así como la ineficiencia y el caos son irreductibles. Una pesadez instantánea, voraz y ruda. Abruma una incapacidad para entender los sinsentidos. En qué momento nos cambiaron la combinación mágica de la sonrisa citadina, para generar una nación asolada, turbia y gris; tan irreconocible.

El último intento en Cabo Verde

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Se han buscado a Baltazar Garzón. Existe un impulso al chantaje desmedido. El dinero no es impedimento. Alguien tiene que ceder. El riesgo es inmenso y puede correr mucha sangre. Están desaforados y el tiempo se achica. El Gobierno de Cabo Verde aprobó la extradición. Lo demás queda en la diafanidad de la justicia del archipiélago.

Una cacería de brujas sin magia

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La apoteosis del poder ya no les permite pensar. Imprimen ráfagas de brutalidad. Imponen con solemnidad, sus caprichos desordenados. Se inventan los miembros de las instituciones y las reglas. Poco les importa que el planeta sepa -con asombro interminable-, que manejan una dictadura inhumana, con teatro democrático. Así funciona el mecanismo. Lo ha hecho Cuba por años. Le ha servido a la usurpación en dos décadas. Pero esta vez los continentes abrieron los ojos y lanzaron al cesto de basura esa venda ingenua.

Lo sorprendente del santuario del mal

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En estos últimos años se han cambiado los conceptos de lo inimaginable. Hemos vivido un viaje extremo a lo inaudito, compungidos por el terror, la desolación y la miseria. Hasta se ha perdido la capacidad del desconcierto. Todo es posible y punto. Se puede estar peor y la vida rudimentaria se ha vuelto costumbre. Lo normal en otras naciones, en Venezuela es el privilegio de unos pocos.

Un testaferro para develar los secretos

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Seguir las reglas del librillo ha sido infalible. Se sabe que habrá muchos enardecidos. A la gran mayoría la confusión solo les hará emitir la queja acostumbrada. Por eso se actúa sin piedad. Con una normalidad pasmosa. No se requiere darle vueltas a un dictamen roto. Simplemente funciona. No necesita explicaciones al uso.

El teatro absurdo del combustible

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Resulta notable cómo saben fabricar el caos sobre medida y no les importar las consecuencias. Edifican el problema desde lo recóndito, lo amplían, le dan soluciones extrañas y luego van midiendo los efectos como una prueba de bomba nuclear. La fórmula ha sido útil en 20 años. Poco quiebra el sistema. Las bolladuras son las esperadas. Les ha funcionado con maligna maestría, mientras nos contorneamos para resolver el enigma.

No por “fortuna” se evita una guerra

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No existe un planeta estático. El mundo es una peonza enorme que gira y cambia de bruces sus propios esquemas. En estos tiempos de modernidad no sería de sorprender encontrar petróleo en la Antártida o que floreciera una mata de mango en un bloque de hielo.

Una pandemia con buques iraníes

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El último escollo es Irán. La última balaustrada por quebrar. El país que trata con sus esquemas rebeldes de buscarle sostén al régimen. Esta encomienda por liberar a Venezuela debe contar con un buen estómago para estos fanáticos de la miseria. China y Rusia se quitan poco a poco los guantes, aunque sigan en la esquina roja del cuadrilátero. La batalla sigue ahí, con sus combatientes en línea.

Gedeón y la inexistencia del ejército gringo

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La aclaratoria resulta bastante lógica. No se avistaron marines robustos o batallones interminables en las costas. No fue una invasión, ataque esquemático ni mucho menos un plan refinado a la usanza de las mejores películas de guerra. Ese complot mascullado entre dientes y que ha sido introducido como un informe de estado, no es creíble tal cual y el cuento tampoco se lo ha tragado la comunidad internacional.

Un menú de precios y un engaño más en la mesa

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Afirmar que en Venezuela nada tiene sentido, resulta una sentencia inevitable. Desde hace mucho sabemos que nuestra realidad ha perdido lógica y humanismo. Ni para Hollywood podría servir de argumento, que las decisiones del régimen -todas para un supuesto beneficio del colectivo-, terminen siendo la esquela de la propia tumba que genera el hambre.

Venezuela no es Vietnam

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El incrédulo siempre desea verle el truco a cada situación. Quizá le asalté preguntas honestas sobre la realidad o le agote que siempre terminen tronando las posibilidades. Teme observar el penoso desenlace de siempre. Que se cierre la ventanilla por donde entraba el sueño enfebrecido. Quedar exhausto de la tragicomedia y no suceda nada. Como el matemático experto que se sabe el resultado al dedillo.

Nico no puede salir de casa

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Debe tener el alma en un hilo, pues en este instante no es fácil estar en sus zapatos. Sobra quien atestigüe sobre su pérdida de la compostura. Se haya al garete con sus temores. La presión creada ha sido más de la esperada. Pensó que la excusa del coronavirus le haría ganar tiempo, pero solo ha permitido demostrar la carencia de combustible en el país. Pero es un estilo repetido el crear el caos para después sosegarle un poco.

Relato de un posible contagiado

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No debo toser. Lo tengo prohibido. Todos me miran y están pendientes si de mi sale una ráfaga de quebrantos. Mi garganta se quema. Dolor insufrible. No me he sentido bien. Ya no sé si tengo calentura o solo lo imagino. ¿Será que sí está en mí? Terror irresistible. Pavor por ser uno más en la cuenta. No he sido irresponsable. Me cuido desde el primer día que inició esta alerta. Encerrado como un preso del mil pecados. Parezco un superhéroe enmascarado.

El extraño poder de un virus

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Es imposible evitar una catástrofe de magnitudes insospechadas. Es fácil que un país completo salga salpicado y hasta hundido por un ser microscópico. Nadie está preparado, por más que la infraestructura bélica esté fortificada. No hay batallón reflexivo para estos pormenores. Un dilema más que enrevesado. Tumba las razones elementales y regala una novedad casi siniestra. La humanidad pende de un hilo por algo insignificante.

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