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Logran estudiar la genética de una de las poblaciones más apartadas del planeta. Foto: Twitter

Logran estudiar la genética de una de las poblaciones más apartadas del planeta

Durante décadas el poblamiento de las islas que componen la Polinesia ha sido objeto de estudio de gran cantidad de científicos y, a pesar de que algunos estudios lingüísticos y arqueológicos han sentado las bases para comprender este proceso, no se ha logrado clarificar completamente esta evolución.

No obstante, un reciente estudio genético ha arrojado nueva luz sobre la migración de los primeros grupos humanos que colonizaron las remotas islas del Pacífico que, en su conjunto, son consideradas como el lugar más aislado del planeta.

Gracias al uso de novedosas técnicas de análisis de genética poblacional, un equipo de investigación multidisciplinario ha logrado reconstruir y cartografiar con precisión la secuencia migratoria de los primeros colonizadores de los territorios insulares que conforman la Polinesia, explica RT.

Un proceso que, estiman los expertos, comenzó con la migración de grupos nativos de Samoa hacia las Islas Cook, aproximadamente en el año 830, y finalizó entre los siglos XIII y XIV con los asentamientos en las islas Marquesas, Raivavae y Rapa Nui, también conocida como la Isla de Pascua.

Durante el estudio, los académicos recolectaron material genético de 430 individuos pertenecientes a comunidades indígenas que se distribuyen a lo largo de 21 islas del archipiélago.

Las muestras de ADN fueron analizadas por medio de plataformas de genotipado de alta densidad, identificando así aquellos marcadores moleculares de ancestría polinesia, lo que permitió generar un detallado perfil genético de la población que habita en esta remota área del Pacífico.

Los resultados obtenidos demuestran que el poblamiento de las islas no sigue una lógica lineal ni está determinado por la cercanía entre los territorios insulares. En este sentido, detallan los académicos, la isla Rarotonga se pobló alrededor del año 830, y sus habitantes se dirigieron a Tahití, a más de mil kilómetros de distancia, en 1050, unos 140 años antes de que viajaran a las islas Cook (Aitu y Maueke), ubicadas a menos de 200 kilómetros.

De acuerdo con Alexander Ioannidis, coautor de la investigación, los resultados sugieren que por cerca de 250 años "ambiciosas" expediciones partieron de las pequeñas islas anulares de Tuamotu, al este de Tahití, para colonizar Rapa Nui, las Marquesas y Raivavae, archipiélagos separados por miles de kilómetros, pero que albergan culturas materiales similares, como las gigantescas esculturas monolíticas, conocidas como moáis. "Estas estatuas sólo se encuentran en aquellas islas que están estrechamente conectadas genéticamente", explicó.

Puesto que el poblamiento se produjo en un corto periodo de tiempo, en aproximadamente 17 generaciones, los cambios lingüísticos y culturales entre las diversas poblaciones insulares son apenas perceptibles, por lo que los estudios centrados en la lengua y los restos arqueológicos no ofrecían una periodización concreta del movimiento migratorio a través de las islas.

"El triángulo cultural que abarca cientos de islas polinesias es gigantesco y había pocos detalles de las rutas que siguieron los navegantes. Ahora, a partir de datos genómicos de personas que actualmente viven en esas islas logramos inferir la direccionalidad del cambio en frecuencias alélicas, lo que nos ayuda a trazar el camino de esta migración e, incluso, las fechas en que ocurrieron", explicó Andrés Moreno, coautor de la investigación publicada recientemente en Nature. MV (Foto: Twitter)