Los inventos que la revolución tecnológica se llevo y hoy son piezas de museo

El fax

La década del ochenta vio nacer a unos grandes aparatos emisores de molestos sonidos que revolucionaron el mercado de las comunicaciones. Infaltables en cualquier oficina, el concepto buscaba poder enviar un papel hacia cualquier lugar del mundo. Hoy, los scanners y el correo electrónico reemplazan su lugar y reducen la tarea a unos simples segundos. Todo, claro, sin siquiera tener que comprar un papel especial o tinta.

Cintas de VHS

Una empresa japonesa lanzó al mercado en 1976 un sistema que permitía popularizar cualquier tipo de cinta cinematográfica. Su formato, pequeño –en las dimensiones de la época, claro- prometía hacer de la visualización de cualquier película algo menos peligroso. Al menos, con ellos, no existía peligro de que se queme la cinta. A partir de 1995, la aparición del DVD los eliminó del mercado. Al menos, ahora, ya no hay que rebobinar la cinta para devolverla en el viejo video club.

Directorios telefónicos

Cuesta recordar aquellas épocas en donde uno compraba un gran libro que contenía teléfonos útiles. Ya sea para ubicar a una persona, un comercio o un especialista, años atrás cualquier persona buscaba en los directorios telefónicos que se acomodaban cerca del teléfono del hogar. La aparición de Internet, la proliferación de las redes sociales e inclusive la digitalización de los archivos de las empresas que fabrican, hasta el día de hoy, los “libracos”, hicieron que los directorios dejen de resultar tan efectivos.

Anuncios clasificados

Todo, no importa qué, podía ser vendido desde las páginas del diario. Ese fue el concepto con el que se logró jerarquizar, ordenar y presentar los cientos de pequeños avisos publicitarios –algunos buscando un servicio, otros ofreciéndolo- que llegaban a diario a las redacciones. Hoy, existen sitios especializados en el tema y leer el “rubro 69” ya no resulta tan divertido como antes.

Enciclopedias y diccionarios

Eran un objeto de culto. Las enciclopedias, actualizadas cada determinada cantidad de años, pasaban de generación en generación y resolvían todas las dudas e incertidumbres de los miembros del hogar. El primer cortocircuito se produjo cuando Microsoft decidió lanzar la Encarta, una serie de discos que prometían archivaban todo lo que una colección de enciclopedias podía ofrecer. Hoy, el nacimiento de Wikipedia –primera enciclopedia digital de participación masiva- y la penetración de Internet hizo que las viejas enciclopedias vuelvan a la biblioteca pero, esta vez, como meros objetos decorativos.

Agencias de viajes

Antes, planificar un viaje importante requería arreglar todo con una agencia de viajes. Desde allí, el agente se encargaba de buscar lo que decía eran los mejores precios, coordinar los vuelos y, claro, recomendar las mejores excursiones. El turismo online, la posibilidad de buscar con simples algoritmos los precios más convenientes y la información oficial y de viajeros permite que la planificación del viaje sea más barata y más acorde al gusto del viajero.

Discos, reproductores y cassettes

Pese a que su aparición destronó al vinilo –hoy en alza luego de convertirse en un objeto de culto-, pocos pensaron que la vida útil del disco sería tan corta. Años más tarde, el nacimiento de la música digitalizada bajo el formato mp3 y el lanzamiento de dispositivos especializados dejaron en jaque tanto al cd como a los reproductores apodados “discman” y al mismísimo cassette.

Teléfonos normales

Hubo un tiempo en que resultaba inconcebible pensar en una casa sin una línea telefónica fija. Los teléfonos solían estar instalados en la cocina o en el salón de la casa y cuando uno recibía llamadas no podía moverse de esa habitación durante la duración de la llamada.

Los teléfonos celulares cambiaron completamente la forma en que realizamos llamadas y en la que nos comunicamos. A medida que su número se multiplica globalmente también desaparece el número de teléfonos fijos.

Incluso hay encuestas de mercado y estudios que aseguran que hay una generación, la de menores de 20, que no conoce la existencia de los teléfonos de pared.

Cámaras de rollo fotografico

Los rollos de fotografías que se revelaban en los laboratorios mientras uno podía jugar con las luces, el contraste y el balance de negros hace tiempo que pasaron a la historia.

Aunque siempre queda el recurso del retoque digital, que no cuenta con la parte poética del de la película, pero es más rentable económicamente.

Sin embargo los expertos vaticinan que no sólo el rollo de película, sino también las cámaras serán algún día un objeto de museo. Y es que los nuevos teléfonos cada vez cumplen más esta función y permiten capturar el aquí y el ahora de forma inmediata y compartirlo en las redes sociales en el mismo momento que ocurre.

Olvidar

Pero por más de que todo lo anterior se torne obsoleto, no pasará al olvido pues olvidar está pasado de moda.

"La web significa el fin del olvido", declaró hace unas semanas el diario The New York Times. "Internet graba todo y no olvida nada", afirmaba el artículo.

Y la realidad es que cada vez existe una versión digital de cada cosa que hacemos, copias de los emails, de las fotos, de las conversaciones a través de chats, de las facturas digitales, registro de cada una de las llamadas, o de los textos de los mensajes, de las opiniones que dejamos en blogs o redes sociales.

Nuestra información personal, desde lo que compramos, gastamos o los lugares a los que vamos, deja una huella electrónica... que hará que en unos años olvidar sea una palabra del pasado.

Fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/01/110121_tecnologia_pasada_mod...
MA