Thaelman Urgelles vaticinó en Informe 21 el triunfo de Capriles Radonsky

Entre los aspirantes a la candidatura presidencial de la MUD, quien ha desarrollado una campaña más audaz ha sido Henrique Capriles Radonski. Esta afirmación parece contradecir las críticas que, desde sectores muy aguerridos y antiguos del sector opositor, se le hacen por el moderado tono de sus críticas al presidente y al gobierno, y por su sostenida omisión de incurrir en temas políticos propiamente dichos, privilegiando en su discurso la oferta social y reivindicativa hacia todos los sectores nacionales. Según tales críticos, lo audaz sería acusar a Chávez en el Tribunal de La Haya, llamarlo ladrón en la Asamblea Nacional, ofrecer una nueva refundación de la república, defender abiertamente al capitalismo y amenazar con investigaciones y castigos a quienes en este gobierno han cometido corruptelas y actos contra los derechos humanos. Nosotros pensamos que tales estrategias de campaña son las más convencionales y predecibles. De hecho, repiten lo que ha venido haciendo inútilmente la oposición desde 1999 y se dirigen al mismo público que esta ha tenido durante estos 13 años.

Para nosotros la verdadera audacia y creatividad está presente en la campaña de Capriles, cuando apuesta “desde ya” a un público externo a la “oposición histórica”, renunciando de entrada a una porción significativa de los votos “escuálidos” más comprometidos, los cuales podrían ser determinantes en un marco de baja asistencia de votantes a las primarias. En las líneas que siguen trataremos de demostrar que Henrique Capriles, Primero Justicia, sus aliados y asesores han acertado en ese planteamiento.

Biografía

Es el más joven entre los 6 pre-candidatos que iniciaron esta campaña. Apenas el próximo 11 de julio cumplirá 40 años y ya su carrera política se muestra dilatada y plena de peripecias. Nacido en un hogar de clase pudiente por los 2 costados: por parte del padre una trabajada herencia industrial y comercial; y por parte materna, una empresa enraizada en el negocio de la exhibición cinematográfica.
El apellido Radonski es de reciente data en el país. Lo trajeron los abuelos de Henrique, en la oleada de inmigración que vino de Europa central escapando de la persecución antisemita de los nazis. Los Radonski Bochenek vinieron de Polonia; sobrevivientes del Guetto de Varsovia, en el holocausto perdieron a sus padres. En Polonia ya el ingeniero Radonski se desempañaba en el negocio de la exhibición de películas. En 1947 emprendieron su primera sala de cine en Puerto La Cruz, paso inicial para la construcción, en apenas 25 años, de un numeroso circuito de exhibición denominado con el apellido del fundador, y que hoy se encuentra integrado a la prestigiosa cadena. CINEX. Cuando falleció el ingeniero Radonski, el emprendimiento fue acrecentado eficientemente por su viuda, Lili Bochenek de Randonski, la abuela cuyo recuerdo suele conmover públicamente al pre-candidato. Quienes como gremialistas de los cineastas tuvimos que relacionarnos polémicamente con el sector de la exhibición, recordamos a la señora Radonski como una dama de gran categoría personal.
En cambio Capriles es un apellido muy extendido en Venezuela. Su raíz común se encuentra en el Ámsterdam del siglo 17, en una familia sefardita que, con un paso intermedio por Venecia, en la segunda mitad del siglo 18 se asentó en la vecina isla de Curazao. Junto a decenas de familias judías conversas al cristianismo, descendientes de los Capriles se trasladan a Venezuela: Unos a Falcón, asiento mayor del sefardismo venezolano, y otros a Puerto Cabello, el otro gran destino de estos emprendedores inmigrantes. Armando Capriles Mayerston, el abuelo de Henrique, comienza un exitoso camino de emprendimiento industrial y comercial, continuado por su numerosa prole, entre ellos su segundo hijo Henrique Capriles García, padre del pre-candidato.
Lo cierto es que las distintas ramas del apellido comparten no sólo el origen común sefardí-neerlandés sino un exitoso desempeño en los más diversos campos de la vida nacional. Entre otros, se puede citar a Miguel Ángel Capriles Ayala y sus hermanos, con un emporio periodístico, bancario e inmobiliario; su hermanos Carlos, historiador y periodista, y Renato, con su orquesta “Los Melódicos”; Armando “Pelón” Capriles, tío de Henrique, en el equipamiento industrial y corriendo autos en su juventud; Teo Capriles y sus hijos como estrellas del deporte nacional, y por otro costado en el canto y la música folclórica; Tulio y Manuel Capriles, empresarios de medios y otros negocios en Aragua; María Cristina Capriles, pionera de la enseñanza audiovisual en el país y los intelectuales Ruth y Axel Capriles.
Han mostrado también los Capriles una consistente vocación de poder político. El famoso Miguel Ángel fue pionero en el apalancamiento de la propiedad de sus medios en la obtención -para sí mismo, sus familiares o personal de confianza- cuotas de curules parlamentarias con los partidos AD y Copei; una tradición que luego se extendió a otros medios y partidos, llegando a beneficiar incluso a periodistas rasos, no dueños de medios, y a ser moneda corriente durante el actual proceso chavista. Una de estas cuotas favoreció hace 18 años, en planchas de Copei, al muy joven Armando Capriles Capriles, hijo del tío que lleva el mismo nombre y nieto por vía materna del editor. Este diputado tuvo por 5 años un activo desempeño en el desaparecido Congreso de la República, aunque luego prefirió la carrera empresarial y se retiró de la política. Las biografías oficiales de Capriles Radonski reconocen en este primo una influencia determinante para el salto del actual gobernador a la política. Él lo incorporó a su equipo en la Comisión de Energía y Minas de la Cámara de Diputados, donde el abogado de 23 años tuvo su primer contacto con la política real.

Aunque la influencia del primo diputado es destacada en varios reportes biográficos, versiones de amigos señalan que la vocación política le viene a Henrique Capriles desde muy temprano. Algunas nos dibujan el boceto de uno de esos niños que ya en la escuela primaria manifiestan su deseo de ser presidente de la república. Otros, para más detalle, mencionan la cooperación que, desde los pupitres del colegio “Institutos Educacionales Asociados” de El Peñón, inició con Armando Briquet, dos años mayor y su compañero de brega política desde entonces. Briquet, actual jefe del Comando de Campaña Tricolor, ha ocupado responsabilidades protagónicas en todas las posiciones institucionales y políticas de su amigo. Y ella no parece una relación en la que uno coloque al otro por puro amiguismo, sino que Briquet es un factor decisivo en los planes y acciones de su colega, uno de esos tándems de la política en los que se decide que uno tiene mejores condiciones para dar la cara mientras el otro se ocupa de las operaciones; como Felipe González y Alfonso Guerra, quienes comenzaron un ascenso espectacular y simbiótico en la política española como imberbes luchadores clandestinos contra el franquismo.
A los 22 años, Capriles se graduó de abogado en la UCAB y pronto hizo varios cursos de especialización en derecho fiscal y tributario: en la UCAB, en Holanda, en Italia y en Columbia University. En su currículum no se indica si alguno de esos estudios post-graduales le comportó una Maestría propiamente dicha, aunque la información sí revela dos aspectos notables. El primero es la clara inclinación por el tema económico y específicamente tributario, algo que se corrobora con dos actividades que realizó antes de graduarse de abogado: el curso de derecho tributario en la UCV y el empleo en el Seniat, una elección estrictamente vocacional para un estudiante de familia solvente, que no necesitaba el sueldo para pagar sus gastos.

La segunda revelación del currículum es que luego de su grado el joven abogado no se incorporó de lleno a los negocios familiares, algo que sí hizo su hermano Andrés, dos años mayor. Henrique se empleó en un par de prestigiosos bufetes y pronto se integró –también como abogado- al equipo de su primo Armando en la Cámara de Diputados, historia ya referida. Todo lo dicho revela una clara inclinación de nuestro personaje hacia los asuntos públicos; al servicio público, como le gusta decir a él mismo; a la política, dirían los más francos; al poder, dirían los más descarnados.
Cómo se vincula la biografía de Henrique Capriles, a los 26 años, con el logro de una curul en la Cámara de Diputados? Ya lo hemos adelantado, al hablar de la vocación de la familia por el poder público. Se dice que su primo Armando, luego de una pasantía de algunos años por la política, encontró que su destino estaba más vinculado a los asuntos privados, decidió no repetir en las planchas de Copei y en su lugar promovió al primo menor, quien en su aproximación al parlamento había reafirmado a la política como razón de vida. Colocarlo en las planchas no debió ser muy difícil, dado el buen nombre que el proponente tenía como diputado eficiente y el tradicional peso político de la familia. Es objeto de cuestionamiento esa candidatura en planchas del Zulia, estado con el cual carecía de vínculo alguno; pero esa culpa no corresponde en modo alguno al joven allí ubicado; ella atañe al sistema de asignación de nombres que los partidos hacen –todos: los de derecha, de centro, de izquierda, de gobierno y oposición- para los cargos de representación. Una práctica nefasta que ha sido acentuada en los últimos dos parlamentos, en particular por la fracción gobernante, y que forma parte de los cambios a realizar en la reconstrucción de la república, de los cuales Capriles Radonski será sin duda uno de sus propulsores.
Más sorpresivo resultó que el diputado más joven del parlamento que se iniciaba en enero de 1999 fuese electo presidente de la Cámara. La manera como son narrados los particulares de esta designación en la biografía cuasi-oficial del Site “De Libre Opinión Política” resulta por lo menos edulcorada, cuando refiere los hechos desde la vivencia estrictamente personal del designado: “Un sábado 23 de enero a las 8 y 30 de la mañana, Henrique Capriles Radonski se trasladaba por la Avenida Bolívar de la capital venezolana hacia la instalación del Congreso cuando recibió una llamada en la que le preguntaban si estaba dispuesto a ocupar el cargo de Presidente de la Cámara de Diputados del Congreso de la República.” Sin dudar de la veracidad de la anécdota, cabe preguntar: ¿qué tuvo que ocurrir, qué factores y gestiones mediaron para que este importante nombramiento se produjese…?
Recordemos que los partidos del status habían perdido la presidencia de la República y que, en un último estertor del llamado “pacto institucional parlamentario”, habían cedido al partido del presidente entrante la presidencia del Senado. La presidencia de Diputados era, entonces, la posición institucional más importante que tocaba a la flamante oposición. ¿Y se la iban a dar así nomás a un diputado debutante, el más joven entre todos, quien además era un independiente, electo en planchas del partido que había llegado tercero en las votaciones? Es un enigma que corresponde develar a los buenos periodistas.
Lo que hemos podido investigar en consultas informales –porque no existe nada publicado- es que la designación de esa posición le fue cedida a Proyecto Venezuela, partido de Henrique Salas Römer, el candidato perdedor más votado en las elecciones que acababan de ocurrir; y que Salas consideraba para el cargo a una persona de las nuevas generaciones, acorde con los nuevos tiempos que se inauguraban en el país; y finalmente, que Gloria Lizarraga de Capriles, ex-alcaldesa de Baruta, también familiar de Henrique y cercana por esos días a los Salas Römer, sugirió del modo y en el momento más adecuado el nombre de su joven pariente. En todo caso, la política y la historia están llenas de golpes de suerte, buena y mala. Y este fue, sin duda, el primero de los varios regalos que la fortuna ha puesto en el camino de Henrique Capriles Radonski. En los deportes se la llama “la suerte de los campeones”. Aunque también es cierto que la suerte hay que buscarla y no hay dudas de que este político la ha buscado con persistencia de leñador.
La presidencia de Diputados resulta breve cuando la Asamblea Constituyente disuelve al Congreso, aunque aun hoy se discute la renovación institucional que el joven intentó en ese cuerpo junto al Coronel Luís A. Dávila, Presidente del Senado; representantes de AD y Copei se quejaron de que dicha reorganización incluyó numerosos despidos de funcionarios vinculados a esos partidos. En los agitados meses de la Constituyente, y posteriores, Capriles se vincula con Julio Borges y el grupo de jóvenes profesionales que intentaban convertir en partido político a la Asociación Civil Primero Justicia, que había adquirido notoriedad por su gran actividad en pro de la justicia de paz y sobre todo por haber presentado un proyecto de Constitución ante la ANC.
Con Primero Justicia se le abre la primera oportunidad de aspirar a un notorio cargo individual, ajeno a planchas, donde su nombre debía competir por sí mismo contra otros aspirantes. Se cuenta que Capriles tuvo en ese momento la oportunidad de escoger si aspiraba en el municipio Baruta o en Chacao, donde finalmente compitió Leopoldo López. Según quienes eso relatan hoy, el tándem Capriles-Briquet dio ahí una demostración de agallas y visión de largo plazo, cuando escogieron al exigente y problemático territorio baruteño en lugar del glamoroso y más cómodo Chacao, que venía de encumbrar a Irene Sáez. Capriles lo explicó privadamente así: “Baruta es más parecido a Venezuela que Chacao, tiene más territorio, más gente; tiene mucha clase media pero también más pobres y problemas que resolver”. Era un desafío enorme, de hecho ningún alcalde de Baruta había logrado la reelección, tantos eran los factores para el descontento y tantas las exigencias de un electorado muy activo y despierto.
Capriles logró holgadamente su reelección en 2004, no tanto por la satisfacción de sus electores por su primera gestión propiamente municipal sino porque en ese momento él representó al sector opositor en la polarizada situación de país, en un territorio francamente lanzado contra el gobierno. En realidad, en las elecciones regionales y municipales de ese año no se votó por una evaluación de las gestiones de gobierno local sino por alineaciones de política nacional; porque en los años de aquella primera gestión (2000-2004) casi ningún alcalde o gobernador –de oposición o del gobierno- tuvo oportunidad de ocuparse de sus gestiones propiamente dichas, concentrados como estuvieron en la aguda polarización política nacional. También es cierto que para esa elección los candidatos opositores contaron con el enorme peso muerto de una ciudadanía desmoralizada por la fallida apuesta revocatoria culminada en agosto de ese año. La abstención de amplias capas de sus electores naturales promovió la derrota de numerosos candidatos opositores a gobernadores y alcaldes, entre ellos el de Miranda. Sin embargo Chacao, Baruta y El Hatillo mantuvieron sus bastiones.
Capriles tuvo, además, la distracción adicional que le significó la persecución, juicio y prisión promovidas por el gobierno, por su participación en los sucesos de la embajada de Cuba el 12 de abril de 2002. Aunque ese percance representó, a mayor plazo, lo que estimamos fue su segundo gran golpe de suerte. Porque un carcelazo suele ser, en América latina y en la Venezuela de hoy, un requisito de lujo para aspirar con seriedad a liderar estos países. Para cualquier contienda electoral o política, Capriles Radonski puede exhibir sin rubor su injusta pasantía por la cárcel política, la cual encaró con notable valor y dignidad.
Luce, por todo lo dicho, injusto que muchos habitantes de Baruta –en particular opositores- juzguen a veces con recia severidad el desempeño de Capriles como Alcalde, olvidando las circunstancias en que debió encarar sus dos períodos. El segundo pudo ejercerlo con mayor dedicación y soltura, aunque siempre sometido a la severidad de un ojo ciudadano muy difícil de complacer.
Cosa distinta debe ocurrir con la evaluación de su gestión en la gobernación de Miranda, ganada sorpresivamente ante el auténtico segundo de a bordo de Chávez, el poderoso Diosdado Cabello, quien ejercía el cargo a manos llenas. A este cargo ha podido dedicarse con menores distracciones políticas y judiciales, aunque limitado por la permanente agresión, amenaza y escamoteo de sus competencias por el gobierno nacional.

Julio Borges lanzó la candidatura de Capriles

Henrique Capriles y Primero Justicia

No habían terminado de contarse los votos de la elección parlamentaria de septiembre 2010 cuando Julio Borges anunció la pre-candidatura de Henrique Capriles para unas eventuales primarias de la oposición. En medio del júbilo por haber derrotado a Chávez en número total de votos, este lanzamiento fue juzgado prematuro e impertinente por la mayoría de los opositores; pero en realidad fue una jugada maestra del líder de Primero Justicia, con un abanico de propósitos y significados: reafirmaba el camino electoral que ese partido y el propio Borges habían asumido con claridad para enfrentar al gobierno, ponía un nombre propio en la liza de los aspirantes a encabezar a la oposición en las presidenciales venideras y afirmaba a su partido como la única organización que estaba en condiciones de resolver sin conflictos el tema de la candidatura.
Porque no es poca cosa, en cualquier lugar y sobre todo en Venezuela, que el jefe de un partido nuevo y en franco crecimiento se haga a un lado de la cola, que ocupaba por propio derecho, para cederlo a un compañero más joven y llegado tarde a la fundación del movimiento. Fruto de la mezquindad que suele habitarnos, no faltaron los comentarios de que Borges había lanzado extemporáneamente a Capriles “para quemarlo y liquidarlo como rival en la candidatura del partido”. Luego los hechos demostraron que tal maniobra no existió y que la joven Primero Justicia se afirma como el partido más maduro, con sentido de Estado y mejor preparado para gobernar a Venezuela. No es fácil, a estas alturas, envolver a esa organización en el saco de gatos que suele definir a la oposición venezolana.

La creación y desarrollo de Primero Justicia ha debido ser un proceso muy arduo y complejo. Lleno de precarios equilibrios, crisol de personalidades cada cual más diversa, exigente y ambiciosa, gente joven con escaso fogueo en el tráfago de la vida partidista… y sometido a la presión externa de una alianza forzosa con organizaciones veteranas, dueñas de un voluminoso bagaje de experiencia, referentes históricos y procedimientos y al mismo tiempo víctimas de inanidad intelectual y flaccidez ética. Imaginamos que el esfuerzo de Julio Borges –a quien visualizamos como el artífice indiscutible de esa amalgama- ha debido ser ciclópeo para impedir que todo aquello estallara en mil pedazos, durante los años de vértigo en que la organización ha tenido que formarse y crecer. De hecho, han sido varias las crisis y reacomodos sufridos, la mayoría de ellas capeadas con hábil sordina y otras -como la protagonizada por Leopoldo López- verdadero espectáculo de prime time. El debate interno sobre votar o abstenerse en las elecciones parlamentarias de 2005 fue quizás la mayor evidencia de su maduración orgánica, de una auténtica muda de su piel corporativa: de aquel errático grupo de muchachos “todo-terreno” a una organización de hombres y mujeres hechos y derechos. No es poco, en este país-niño.
El partido luce hoy despojado de la estridencia, inmediatismo y voluntarismo que mostró en las turbulencias del 11 de abril, el paro y el revocatorio. Debe también, si desea gobernar a Venezuela en el próximo período constitucional, desprenderse también de una cierta arrogancia, acusada por diversos sectores y personas que entran en contacto con las gestiones de gobierno regional y municipal de algunos de sus militantes. Varios profesionales de altos méritos que intentaron colaborar con la administración de Ocariz en Sucre, alguno de ellos llamados por el propio alcalde, se quejan del trato discriminatorio que recibieron de jóvenes gerentes yuppies colocados allí y que muestran desdén por la experiencia y las edades mayores, en una desviación generacional que sería muy negativa si se la trasladase a un gobierno nacional. Otro caso muy criticado fue la gestión también sobrada del alcalde Marcano, en Lecherías, quien intentó ser remplazado por su madre cuando aspiró prematuramente a la gobernación del estado, una acción típica de la vieja política que PJ espera sustituir y que le costó al partido esa alcaldía y también la gobernación.
Lo cierto es que en septiembre de 2010 Primero Justicia estuvo listo para picar adelante en la presentación de nombres para la candidatura presidencial; tuvo la visión para hacerlo y logró su cometido: Henrique Capriles, sin hablar de ello y mientras ejecutaba una meritoria gestión como gobernador de Miranda, corrió solo por varios meses en la pista electoral opositora, lo cual le bastó para construir una ventaja sólida y al parecer irreversible.

Una estrategia de riesgo

Al comienzo de este análisis calificamos la estrategia de campaña de Capriles como la más arriesgada, pese a que sus críticos la califican de conservadora y timorata frente al gobierno. Su riesgo consiste precisamente en haber roto con el discurso confrontacional que ha dominado el lenguaje de la oposición desde 1999; una decisión tomada por Primero Justicia tan temprano como en los primeros meses de 2005, en medio de la penosa situación en que estaba la oposición luego de su abstención parlamentaria, y que ha sido mantenida con una coherencia cada vez más sólida. Los huérfanos de aquel discurso belicoso, adosado a un programa máximo de redención anti-chavista, no le perdonan a Capriles que su lenguaje de campaña –y especialmente su contenido programático- mantengan un disciplinado apego a aquella decisión estratégica. Enorme riesgo ha sido la elección del tema educativo como eje de su propuesta; algo que lo honra superlativamente, en un país donde todos suelen hablar de ella de la boca hacia fuera y que los demás pre-candidatos consideran una nimiedad comparada con “los atroces peligros del comunismo en marcha”.
Para definir en un solo postulado la estrategia de campaña de Henrique Capriles vale recordar la antiquísima enseñanza de Sun Tzu: "Conoce al enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, no correrás jamás ningún peligro". Ella vale también en sentido contrario: “No te dejes conocer por tu enemigo”. Una frase de autor olvidado, que nos impresionó hace años, decía: “No te configures ni dejes que tu enemigo te configure…” O dicho con el descarado consejo de aquel Abogado del diablo interpretado por Al Pacino: “No dejes que te vean venir…” Mientras el resto de los candidatos -con la excepción parcial de Pablo Pérez y enteramente de Leopoldo, cuando competía- se disputan la propiedad del enfrenamiento franco y directo contra Chávez, Capriles mantiene un pertinaz tono ambiguo, sin propuestas definidas sobre lo que se propone hacer. Circunscribe su oferta a un genérico lenguaje de esperanza, con términos como progreso, bienestar, inclusión, “ni izquierdas ni derechas, progresismo”…
Como lo hizo Betancourt en 1958 cuando, sobreponiéndose a su tendencia a la verbalidad pugnaz, mantuvo en ascuas a propios y extraños sobre lo que se proponía hacer de ganar la presidencia: los gringos sospechaban que seguía siendo un izquierdista, los comunistas que era agente de la CIA, los militares que venía a arrasarlos… ¿y Castro en la Sierra Maestra, presentándose como un demócrata moderado en lucha contra la corrupción…? ¡Y Chávez en la campaña de 1998!, a pesar de que muchos sabíamos lo que se traía entre manos. Recordemos las entrevistas con CNN, el debate con Fermín… Fue capaz de superar y corregir sobre la marcha gafes como lo de “freír en aceite las cabezas de los adecos” para construir una imagen de bienintencionado redentor popular que fue tragada por los más avispados empresarios del país. (La estrategia de Chávez en el 98 recibió, por cierto, una interpretación contraria -a nuestro juicio errada y harto interesada- de nuestro apreciado amigo Carlos Blanco, en El Universal del 5-02-12).

Pues bien, ahora el más joven entre los pre-candidatos de la MUD, su partido y sus asesores electorales, están llevando a cabo con irreductible coherencia la misma estrategia. Ni las preguntas más directas y específicas de los periodistas le arrancan a Capriles un ataque directo a Chávez, una promesa de castigo a los corruptos actuales, una intención de eliminar algunos de los programas del actual gobierno. Y eso mantiene irritados a decenas de analistas de oposición. Algunos llegan a sugerir que para las primarias se debe tener un discurso más combativo frente al gobierno, apropiado para el público opositor que en ellas votará, y luego adaptarlo a un tono más suave con miras al 7 de octubre. Basados en ello, muchos coinciden en que Capriles arriesga perder la ventaja que muestran las encuestas, el día mismo de las primarias, si a ellas no concurriera un número masivo de electores.
Eso es verdad. Y pone en relieve el gran mérito de Capriles cuando decidió “no tener adversarios en estas primarias. Mi adversario está el 7 de octubre”. O sea que dio por ganadas desde el principio las primarias y se lanzó desde ese momento a competir con Chávez, eligiendo el terreno en que debatiría con él y evadiendo el escenario conflictivo y polarizado que este suele proponer. Sun Tzu puro, pues.
Con esa decisión, la campaña de Capriles ató su suerte al éxito de las primarias: Si el 12 de febrero se produce un gran éxito –cuyo criterio de medición no es otro que la concurrencia masiva de millones de votantes- Capriles será electo candidato. Si, como dicen los analistas, la concurrencia es menor debido a muchos posibles factores de abstención, Capriles podría perder la nominación. Porque en un escenario de baja concurrencia se impondrán otros factores, como la movilización de las maquinarias que apoyan a Pérez o los opositores independientes radicalizados que se han desplazado en bloque hacia María Corina.

Ergo, ¡el éxito de cualquiera de los otros pre-candidatos depende del fracaso o la mediocridad de las primarias! Si esto no es la demostración de que Henrique Capriles es el candidato mejor habilitado para enfrentar a Chávez, digan los analistas de qué se trata.
De cualquier manera, la justeza de uno u otro planteo estratégico será decidido en pocos días: Si pierde Capriles, habrá tenido razón la tesis del discurso frontal, el programa de cambios drásticos y la transición fast-track; y a ellas nos sumaremos todos, detrás del candidato o candidata que elijamos. Pero si gana Capriles, holgadamente como parece previsible, los promotores de tales discursos, programas y vías deberán también sumarse a su campaña, y es de esperar que hagan mutis de sus teorías y presiones incendiarias, por lo menos hasta el 8 de octubre.

Favoritismo versus maquinarias

Henrique Capriles Radonski vs. Hugo Chávez Frías

Como inminente ganador de las elecciones primarias, le tocará a Capriles Radonski protagonizar a los 39 años “la pelea del siglo”. Algo así como el combate de Cassius Marcellus Clay a los 24 contra Sonny Liston, un mes antes de trocar su nombre por Muhammad Alí. El joven peso completo lucía frágil y jojoto frente al mata-hombres que era el campeón vigente, uno de los peleadores más intimidantes de la historia. Pues bien, Clay llenó de puños a Liston durante 4 asaltos y en el quinto terminó quejándose de un ardor en los ojos. En el sexto tuvo que ejecutar su tradicional bailoteo para recuperar la vista; entonces le dio una clase de boxeo al campeón, quien no salió para el séptimo alegando lesión en un hombro¬: KOT. Luego se supo que la esquina de Liston había hecho trampas colocando una sustancia irritante en los guantes de Sonny… con lo cual la comparación se torna más cercana, ¿eh?

Pese a los vaticinios sobre la desventaja que representan su contextura delgada y menuda, su hablar pausado y amable y su origen social burgués, observamos a Henrique como un rival temible para Chávez. Desde hace meses comienza a parecerse cada día más a Alfonso Uribe cuando luchaba por la presidencia de Colombia y cuando comenzaba a ejercerla. Igualmente joven y menudo, pausado y amable, también de origen distinguido. Y adentro escondía a un león que, no digo a Chávez, se comió a las temibles FARC enteras. El propio Chávez terminó temiéndolo tanto como el odio que le mereció; por la dignidad y valor con que se le plantó y por la manera vergonzante como él tuvo que recular cuando el hombrecito se le vino encima por encima de una mesa
En cuanto a la otra objeción que suele hacérsele a Capriles -la condición de niño rico, de burguesito incapaz de llegarle a los sectores desposeídos que han venido apoyando a Chávez- no percibimos al gobernador de Miranda en ese cuadrante de imagen, como diría nuestro respetado doctor DeVries. Si bien no es el muchachón de barrio que algunos buenos amigos visualizan esquemáticamente como el rival ideal para el empanadero de Sabaneta, Henrique ha logrado desmarcarse con bastante naturalidad del aspecto sifrino que pudo tener cuando comenzaba su carrera política. Quizás ello comenzó cuando tomó la inteligente decisión de postularse a alcalde de Baruta en lugar de Chacao (de allí que a Leopoldo le haya costado tanto -pese a sus valientes esfuerzos- librarse de la imagen oligárquica que le dio Chacao, suerte de Camelot caraqueño inaugurado por la glamorosa princesa Irene). El injusto carcelazo, incluso aquella palabra que por aquellos días se hizo escribir en su cabello a medio rapar, a la manera de algunos motorizados, basketbolistas y raperos. Su manera de relacionarse con los habitantes de los barrios –por lo menos en público, aunque nos dicen que también en privado- de igual a igual, con un respeto muy diferente al de los tradicionales besadores de viejitas que han sido nuestros políticos.

Todo eso le ha permitido a Capriles lucir hoy como un personaje de poder accesible y sencillo. Si a ello añadimos el formidable impulso que a su imagen de ganador dio el apoyo de Leopoldo López, quien añade a la yunta la dosis de mito afectivo que posee entre un denso sector de la clase media de todas las edades, especialmente entre las activas mujeres. Aclaremos, no son votos lo principal que Leopoldo aportó a la alianza -aunque no son desdeñables los que sumará- sino sinergia, gestalt, la imagen de un team victorioso que enfrentó a Chávez sin temores y que se apresta a derrotarlo para construir el futuro que esperamos los venezolanos.
Imaginemos la noche del 12 de febrero, a este joven rodeado por el resto de los pre-candidat@s que gallardamente y con coraje recorrieron el país en busca de la misma posición, junto a los honorables Ramón Guillermo Aveledo y Teresa Albanes, artífices del generoso esfuerzo unitario que los trajo hasta allí... No tenemos duda de que a partir de esa noche Venezuela será irremediablemente otra, que la alianza de todos los factores convocados por la MUD, si se deponen mezquindades posteriores y se tiene fe en el candidato electo, es perfectamente capaz de derrotar electoralmente a este gobierno pícaro y poderoso.
Esa posibilidad descansará en mayor medida en las manos del candidato ganador. Deberá ser capaz de integrar orgánicamente –más que de palabra- a los pre-candidatos no victoriosos, a los partidos que los apoyaron; y sobre todo, abrir las puertas a una amplia sociedad civil independiente –decenas de valiosas ONG’s que evitaron razonablemente pronunciarse por uno u otro pre-candidato para conservar su potencial unitario-. Capriles lo ha dicho, pero le falta demostrarlo: “esta no es una suma de partidos políticos, es una confluencia de voluntades venezolanas, que pretende incluir sin excluir”. Debe entender que no resulta fácil hacer realidad esa promesa, indispensable para vencer en octubre y para gobernar al país devastado que recibirá en enero de 2013.

Deberá ser capaz de establecer un piso de cooperación con los partidos tradicionales de oposición, aquellos que se ven amenazados por la emergencia fulgurante de las Primero Justicia, los Henrique, Leopoldo y María Corina. Pero que tienen un aporte que dar en organización, experiencia y también en votos contantes y sonantes. Y que serán útiles en la tarea de reconstruir la República. Ellos tienen un espacio en todo esto, aunque usted se proponga renovar las formas de hacer política; quién quita y las bases y juventudes de esos partidos logren el prodigio de hacer valer, también allí, esa renovación.
Deberá Capriles, finalmente, incorporar, interpretándolas con honradez y amplitud, las aspiraciones de quienes le piden mayor firmeza en su comparecencia frente al gobierno y su caudillo. Aquellos a quienes hemos rebatido en párrafos anteriores, pero que representan parte importante, y de la más consecuente, en la lucha por la democracia en estos 13 años. Equivocados o no, son centenares de miles que han marchado, recolectado firmas, arriesgado sus vidas, perdido sus empleos y que aspiran ser encabezados por un líder que no se arredre frente a las impensables amenazas y coacciones que opondrá el militarismo para conservar el poder.
Esa masa crítica comprende a quienes son escépticos respecto de las posibilidades de ir con éxito a ganar unas elecciones. Los que anteponen las condiciones electorales antes de disponerse a participar en proceso alguno. Los que cuestionan el hecho mismo de hacer estas primarias porque todo esto nos llevará a un nuevo matadero. Equivocados o no, estos compatriotas tienen en sus manos parte de la verdad: es cierto que el proceso estará amañado, que el gobierno actuará con todos los factores de ventajismo disponibles, sin escrúpulo alguno; también lo es que la casta gobernante no entregará fácilmente en el caso de que la derrotemos con tal amplitud que ni el CNE pueda negarlo.

Aunque tengamos razón quienes -junto a la MUD y los partidos y pre-candidatos que concurrieron a las primarias- apostamos que la vía electoral es la única manera de reagrupar a las fuerzas populares democráticas para construir un poderoso movimiento que enfrente con éxito a un gobierno militar capaz de todo, es necesario que nuestro líder –usted, Henrique, después del 12- garantice su compromiso con la preservación de la victoria electoral. Y si llegare el caso de un fraude demostrado, o de un desconocimiento del triunfo democrático, usted nos encabece en todo lo que haya que hacer, por los medios y al precio que sea, para hacer valer la voluntad popular.

Thaelman Urgelles

Thaelman Urgelles
informe 21

Nota del Director: Informe21.com cierra con este análisis, sobre el precandidato Henrique Capriles, del intelectual y cineasta Thaelman Urgelles, el ciclo de “Los Precandidatos” de la Mesa de la Unidad. Fue nuestro deseo que todos nuestros lectores tuvieran a su alcance y en profundidad elementos y criterios suficientes para que puedan decidir con mayor información por quién votar en las primarias de la oposición. Consideramos que el trabajo de Thaelman ha sido impecable y excelente. El votará por uno de los pre-candidatos y ustedes –los lectores de la oposición- también. De allí emergerá un solo candidato. Desde ya le encomendaremos a Thaelman sus análisis para –junto a los informes de nuestra Sala Situacional y de otros analistas del sector oficialista- mantenerlos al tanto de los aconteceres de la más polarizada y compleja elección que nos tocará vivir a los venezolanos en los meses venideros. Vladimir Gessen

Análisis de otros candidatos realizados:

DIEGO ARRIA http://informe21.com/content/los-an%C3%A1lisis-de-thaelman-urgelles-los-...
MARIA CORINA MACHADO http://informe21.com/content/mar%C3%ADa-corina-machado-en-los-an%C3%A1li...
PABLO MEDINA http://informe21.com/content/los-an%C3%A1lisis-de-thaelman-urgelles-los-...
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PABLO PEREZ: http://informe21.com/thaelman-urgelles/12/01/25/pablo-perez-en-los-anali...

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