El aniversario del 11-S pone a prueba la tolerancia a los musulmanes en EEUU

Obama ha subrayado que el pastor Terry Jones, de Gainesville (Florida), no representa los valores de EEUU y más bien pone en peligro la seguridad de los soldados estadounidenses en el exterior si cumple su amenaza de quemar el libro sagrado de los musulmanes. Jones, cuya iglesia Dove World Outreach Center apenas tiene 50 feligreses, es autor del libro "Islam es del diablo".

"No nos volvamos unos contra otros. Somos una nación ante Dios, podemos llamarle por diferentes nombres pero seguimos siendo una nación", dijo Obama el viernes durante una rueda de prensa convocada para hablar principalmente de asuntos económicos.

Sin embargo, según Richard Cohen, presidente del Southern Poverty Law Center (SPLC), que estudia asuntos de justicia social y de las minorías en EEUU, el diálogo y tolerancia que piden Obama y una plétora de grupos cívicos y religiosos se pierde entre las "denuncias incendiarias contra el islam".

Si en el siglo XIX los protestantes veían un enemigo en cada inmigrante católico y creían que nada bueno podía venir de ellos, ahora son los seguidores de Mahoma el blanco de la "islamofobia" de grupos conservadores en Estados Unidos.

Son apenas 2,5 millones de los poco más de 300 millones de habitantes de EEUU y representan el 0,6 por ciento de la población adulta, según el Centro Pew sobre Religión y Vida Pública, pero a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001, los musulmanes ven amenazada su fe por culpa de los militantes de Al Qaeda que planearon esos ataques.

Ahora, en pleno siglo XXI, el país que se fundó sobre el principio de la libertad -incluyendo la libertad de culto o de no creer en un Dios-, es escenario de incidentes de violencia, según SPLC, que documenta los delitos motivados por el odio.

En Nueva York, un taxista fue apuñalado después de que un pasajero le preguntase si era musulmán. En otra ocasión, un hombre se orinó en varias alfombras de oración en una mezquita mientras gritaba improperios contra los musulmanes.

En Jacksoville (Florida), una bomba casera explotó en un centro islámico donde se encontraban 60 personas, mientras que en Tenessee, un desconocido prendió fuego a un equipo de construcción en el lugar donde se iba a levantar una mezquita.

A la sombra del debate nacional sobre la construcción de una mezquita cerca de la "zona cero", grupos como el derechista "Paro a la islamización de EEUU" (SIOA) han convocado una protesta para hoy en Nueva York en contra del llamado proyecto "Park51".

Pam Geller, cofundadora del SIOA, ha recurrido a los principales medios de comunicación para advertir de que los musulmanes van creciendo en número e influencia, hasta el punto de que "intentarán la toma del poder político, y si eso no funciona, echarán mano de la intimidación, asesinatos y terrorismo, como ya lo han demostrado en decenas de países en todo el mundo".

Para Cohen, aparte de las implicaciones para la seguridad pública o nacional de EEUU, es igual de grave el posible impacto de la "satanización" de la religión musulmana en los miles de niños criados en esa fe, muchos de ellos nacidos en este país.

Dalia Mogahed, del Centro Gallup para Estudios Musulmanes, señala que quienes expresan y propagan el odio contra los musulmanes en Estados Unidos "irónicamente reflejan un principio básico de los radicales islámicos" que sugieren, erróneamente, que en este país no hay cabida para el islam.

El islam floreció en EEUU con la llegada de los esclavos africanos y, en el noveno aniversario de los atentados terroristas, se recuerda que decenas de las 3.000 víctimas eran musulmanas. EFE

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