Tomás Straka aboga por ofrecer un nuevo discurso en vez de repetir a Bolívar

El historiador venezolano se pregunta por qué el discurso de Bolívar se convierte en texto sagrado que, si bien "no está deslavado por ser viejo", sus bases "estaban bien para su época pero no se pueden trasladar totalmente a la actualidad".

Simón Bolívar (1783-1830) es considerado el principal prócer de la independencia de Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela, y participó en la fundación de la Gran Colombia, confederación política y militar de la que fue presidente.

Todas las plazas centrales de Venezuela llevan su nombre, un sinfín de calles y estatuas están dedicadas a su memoria y sus frases están presentes en murales callejeros y en los discursos de todos los políticos, sean del partido o de la ideología que sean.

Venezuela es una república "bolivariana" que lidera la "revolución bolivariana". Su moneda es el "bolívar" y tanto el aeropuerto principal del país como su satélite espacial o su buque insignia, entre muchas otras entidades, llevan el nombre del prócer nacido en Caracas el 24 de julio de 1783.

En un país en el que "Bolívar" es el apellido de todo lo que se considera "de la patria", Straka, catedrático en Historia Contemporánea de Venezuela, no aboga por "renegar ni desdecir" al Libertador sino por "ver las cosas en sus justas proporciones".

El autor parte de análisis de historiadores como Germán Carrera Damas y Luis Castro Leiva para mostrar en su libro cómo "tanto comunistas como militares, poetas y curas han querido hacer suyo al Libertador".

"Más que una aproximación al historicismo político, trata la concordancia entre las lecturas políticas de la historia y las justificaciones historiográficas de lo político", dice.

Así explica la necesidad que tuvo Venezuela a finales del siglo XIX, al ser un Estado "que todavía necesitaba construirse su imagen y su memoria" buscando su origen a través del rescate de los mitos de la Independencia.

De esta manera, toda una serie de artistas, entre los que destaca al pintor Tito Salas, crearon, mediante un lenguaje visual accesible a todas las clases, una simbología a través de las escenas de la vida de Bolívar, convirtiendo al guerrero en un "salvador al estilo bíblico".

Sin embargo, según Straka, Bolívar teorizaba "pero sobre todo era un político que dirigía una revolución y una guerra, por lo que cambiaba el discurso según el escenario ya que no es lo mismo una rendición que una declaración de guerra".

En este sentido, señala que "la flexibilidad de discurso sin traicionar los principios básicos es la mejor lección que podemos aprender de él".

"La pregunta es, ¿seremos capaces de pensar por nosotros mismos sin recurrir a las palabras y la imagen de Bolívar de manera tan frecuente?", añade Straka.

A pesar de todo, el investigador, autor de varios libros sobre la historia venezolana, considera que la constante referencia del presidente Hugo Chávez al Libertador ha sido positiva.

Chávez hereda la visión de Bolívar "como fundador del ejército profesional que administra la patria y como precursor de la revolución", destaca.

"Esta explosión de bolivarianismo ha puesto al personaje en la calle y ha ayudado al desmontaje del mito porque la gente ahora piensa y reflexiona por sí misma sobre la figura del Bolívar", recalca Straka, según el cual hay que dejar de pensar en el prócer como en un "semidios". (EFE)

Categoria: