Las 10 peores renuncias

No te atrevas a decir que no. En algún momento de la vida ¡todos hemos pensado en renunciar! Y no en hacerlo de una forma diplomática. Nada de “gracias por todo jefe”, “adiós, son los mejores compañeros que he tenido”, pues muy en el fondo, sabes cuánto te hubiera gustado decir los peores secretos de tu superior, todos los insultos existentes y una que otra palabra altisonante, es más, un golpecillo en las costillas o un jalón de pelo, no hubiera estado tan mal.

Pero no lo hiciste así. De la manera más cordial dijiste que te ibas, firmaste la carta de renuncia en la que colocabas a tu jefe como la mejor persona del mundo y claro, alabaste a los compañeros que durante tu tiempo ahí, te cayeron como “patada de mula”. Todo en nombre de la carta de recomendación.

Como ‘chacha’

No hay mucho que hacer, pero como de pronto la desesperación fue mucha, ya no aguantas y decides que así, sin las dos semanas de anticipación, ni siquiera de lunes a viernes, sin aviso, te marchas. Ya se enterará el jefe cuando necesite humillar a alguien.

Decirle lo que en realidad piensas

Que le huele mal la boca, que es un inepto que ni el kínder aprobó, que es la personificación del diablo, bueno por insultos no paramos. Claro, después de la renuncia, no hay mucho a que quedarte en la oficina.

Con una broma pesada

En las escaleras de la empresa, le dices a tu jefe que si no cambia su actitud hacia ti, alguno de los dos sobra. Te acercas lentamente, lo sujetas y al ver su cara de terror, le dices que bromeas, pero que el viernes es tu último día... en la empresa

Con un acto de amor

Las relaciones laborales están prohibidas, el primero que se acerque será despedido. Ni modo, te aguantas el asco, le declaras el amor al jefe, un besito lo hará más creíble. Tu mejor esperanza: que el jefe te reporte. Lo peor, tienes nuevo novio.

Con rebeldía

Es una de las más arriesgadas, pues la decisión está en él. Llegas dos horas tarde, te metes a todas las redes sociales del mundo, no haces nada y faltas dos días sin razón; te ríes del jefe y compañeros. A ver si tienes suerte y lo logras.

Cachetadón o puñetazo en público

Justo un martes por la tarde, luego de la hora de la comida, cuando todos en la oficina reposan “el mal del puerco”, tu jefe comienza a regañarte, la respuesta: un golpe. Con eso, seguro no necesitas renunciar.

Trapitos al Sol

Prometiste confidencialidad, pero ya es lo de menos, así que ni modo: grítale al mundo que el jefe anda con Lupita, la secretaria; que en realidad es un moroso que debe impuestos y sí, que en la fiesta de Navidad coqueteó con Luisito, el contador.

Roba bienes de la empresa

Robar es un delito, así que la idea solo es que las cosas se desaparezcan de su sitio, si tu jefe lleva una laptop al trabajo, muévela del lugar en el que la pone por lo usual, no la robes, solo escóndela hasta que cause furor.

Con la hija o esposa del jefe

Sería una buena forma de darle en la torre al jefe. Nada muy profundo, solo una relación que te permita poner tu buen nombre en donde estaba antes de que el jefe lo pisoteara, el día que renuncias le comunicas que es tu suegro o… tu socio.

Ir con el superior

Nada molesta más al jefe que robarle su autoridad, pero en un caso en el que no te escucha, lo mejor es acusarlo con el superior directo. Tu mejor esperanza, que él no se convierta en cómplice del mismo diablo.

Fuente: de10
ZL

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