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Trino Márquez

El obsceno cinismo de la maldad

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El nuevo apagón nacional ha recibido la misma respuesta de siempre por parte del régimen de Nicolás Maduro: la desvergüenza insolente. Amenazaron al ingeniero Winston Cabas y agredieron a su familia porque Cabas dijo lo que todo el mundo sabe: que era perfectamente factible que ocurriese otro colapso nacional debido a que el sistema eléctrico fue devastado.

País militarizado y martirizado

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La ratificación de Vladimir Padrino como ministro de la Defensa evidencia de nuevo el grado de dominio alcanzado por ese general y, en términos más globales, por la cúpula militar. Lo que va quedando en el gobierno de poder civil es un residuo. Jamás se le habría ocurrido a un general exigirle a Rómulo Betancourt, a Raúl Leoni, a Rafael Caldera, a Carlos Andrés Pérez, hasta podría incluirse a Hugo Chávez, permanecer al frente de ese ministerio porque ese oficial se consideraba el factor de equilibrio y cohesión de la institución castrense.

El efecto Bachelet

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El detallado y filoso informe de la doctora Michelle Bachelet acerca de la situación de los derechos humanos en Venezuela tuvo efectos cataclísmicos sobre el régimen de Nicolás Maduro. Hasta el momento de su publicación, Maduro había asumido el papel de víctima. El gobernante de un modesto país latinoamericano estaba siendo acorralado con sanciones financieras por la primera potencia militar y económica del mundo. ¡Qué asimetría!

Estado de terror

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El régimen aspira a reducir el asesinato del capitán Rafael Acosta Arévalo y la amputación de los ojos del joven Rufo Chacón, a censurables excesos de unos funcionarios de la Dgcim y de unos policías de PoliTáchira. Pretende hacer creer que detrás de esos abominables hechos no hubo una orden superior, una cadena de mando y una política global dirigida a aniquilar a oficiales acusados de sedición e inocular miedo en todos sus compañeros de armas.

La correcta doctora Bachelet

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La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos no va en misiones oficiales a países donde prevalece el Estado de Derecho, se respetan las minorías, la figura del preso político no existe, la gente come las tres veces al día con una dieta balanceada, hay libertad de prensa, se consiguen con facilidad medicamentos y la gente no emigra, ni les crea problemas a sus vecinos, pues se siente a gusto de vivir en su territorio. La Alta Comisionada no va a Suiza o a Noruega, salvo que quiera ver vaquitas con cencerros o fiordos.

Cuidado con Cúcuta

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El reciente trabajo del periodista Orlando Avendaño en el portal PanamPost, acerca de los supuestos manejos dolosos en los que se habría incurrido con recursos destinados a la ayuda humanitaria recaudada en el concierto de Cúcuta, desató una pequeña tormenta. El gobierno de Nicolás Maduro habló de corrupción y señaló a Juan Guaidó y a Voluntad Popular como responsables del desaguisado. Jorge Rodríguez se deleitó hablando de cómo ellos, castos angelitos, estaban conmovidos por la crueldad con la que actúa la ultrederecha, insaciable cuando de dinero se trata.

La importancia de negociar

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A raíz de la ronda de conversaciones en Oslo, varios sectores de la oposición, especialmente los que viven en el exterior, han expresado algunas opiniones sorprendentes por el nivel de desconocimiento e insensatez que manifiestan. Tomo una en particular: la de Jaime Bayly, quien sintetiza la posición de muchos de ellos. De acuerdo con este personaje, Juan Guaidó traicionó su diáfana postura inicial: solo discutiría con Maduro los términos de su salida de Miraflores; ninguna otra opción.

Hay que apoyar a Noruega

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Gracias al golpe de audacia dado en enero por la oposición representada en la Asamblea Nacional, la dictadura y el drama venezolano pasaron a ser de nuevo tema central de la agenda internacional. No ha sido opacado ni por la crisis política nicaragüense, ni por el descalabro económico del gobierno de Mauricio Macri, que puso, de forma insólita, a la señora Cristina Kirchner a puntear las encuestas para la presidencia de Argentina.

Sin fuerza no hay negociación

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La cita en Oslo revivió un viejo debate que aparece y desaparece, según las circunstancias, en la oposición. Se dialoga y negocia con el régimen presidido por Maduro para buscar una salida pacífica y concertada a la crisis; o no se dialoga ni se negocia, sino que se le derrota y derroca. Quienes se pronuncian contra el acercamiento entre el gobierno y la oposición acusan a quienes lo promueven de colaboracionistas, entreguistas y otros calificativos parecidos.

Después del 30: reflexionar y corregir

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El escenario de la oposición después del experimento fallido del 30 de abril cambió. El ascenso vertiginoso que se produjo después del 5 de enero cuando Juan Guaidó se juramentó como Presidente de la Asamblea Nacional y luego como Presidente encargado, se detuvo. Si la dirigencia política no se mueve en la dirección adecuada, podríamos regresar al estadio en el que nos encontrábamos a finales de 2018, cuando la nota dominante era el pesimismo.

Una relación inteligente con los militares

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El reto político e intelectual más exigente que tienen los demócratas consiste en tramar una relación inteligente con la FAN. Esta exigencia se tornó aún más urgente luego de la fallida insurrección del 30 de abril. Ese día se sobreestimó el peso de los militares en el proceso de recuperación de la democracia, según Juan Guaidó lo admitió en su entrevista con The Washington Post. Se pensó que la FAN implotaría.

El alto mando de la FAN compañía anónima

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Aunque los hechos del lunes 30 de abril revelaron que existen fisuras en la FAN -de otra manera no se explica la participación del exdirector del Sebin, general Cristopher Figuera, en la fuga de Leopoldo López- la respuesta del Alto Mando en contra del movimiento rebelde fue categórica. En su alocución al país, Vladimir Padrino López estuvo acompañado de sus generales. Su intervención no tuvo matices: apoyó a Nicolás Maduro sin atenuantes.

El gobierno no quiere negociar… ¿razones?

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La solución ideal, óptima, de la terrible crisis que vive el país, sería la concreción de unos acuerdos negociados entre el régimen de Nicolás Maduro y la oposición, liderada por Juan Guaidó, quien es evaluado positivamente por 70% de los venezolanos, mientras su oponente exhibe esa misma cifra, pero de rechazo. Maduro se encuentra aislado en el plano internacional. Las elecciones del 20 de mayo fueron criticadas por la mayoría de las naciones democráticas del planeta. Su legitimidad de origen ha sido cuestionada. Se encuentra en bancarrota. Cercado financieramente.

El Banco Central ya no es banco central

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El Banco Central de Venezuela dejó de ser un banco central desde hace bastante tiempo. Así como el chavismo destruyó a Pdvsa, la CVG, la Petroquímica, la Cantv, el Metro de Caracas, la Electricidad de Caracas, las Fuerzas Armadas y todos los demás símbolos de la modernidad y el tránsito de la Venezuela rural y atrasada a la Venezuela urbana y moderna, también acabó con el BCV, institución que concretó la unidad del Tesoro Nacional y acabó con la dispersión y el desorden en las finanzas públicas existentes antes de su creación.

Electricidad: El rostro del atraso y la represión

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Los cortes intempestivos y prolongados del flujo eléctrico le han dado un revolcón a nuestra vida cotidiana. Han golpeado la dinámica individual, familiar y colectiva. Todos los servicios que hacen más amable y llevadera la actividad diaria, han sido trastocados de forma repentina.

Apagones: desinformación, ineptitud y desidia

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La crisis eléctrica muestra de nuevo algunos de los rasgos más persistentes del madurismo: la forma descarada como adultera los hechos, su incapacidad para resolver los problemas que causa y la desidia general con la que actúa frente a cualquier dificultad, especialmente si esta es grave.

Los peligros del 187

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La forma irresponsable, represiva y cínica como el régimen de Nicolás Maduro se ha comportado ante la crisis eléctrica, el arraigo popular de Juan Guaidó y el reconocimiento internacional alcanzado por el Presidente de la Asamblea Nacional y Presidente encargado, unido a la petrificación de los usurpadores, atornillados a Miraflores y negados a dejar el palacio de gobierno, ha conducido a numerosos sectores a pedirle a Guaidó que invoque el artículo 187, numeral 11, de la Constitución nacional.

El Guri, la destrucción de un símbolo

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La electrificación del país durante la década de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado fue un símbolo de la modernización del país y un emblema inapelable de la transformación de la Venezuela rural y atrasada, en la Venezuela moderna y próspera que va desarrollándose luego de la muerte de Juan Vicente Gómez en diciembre de 1935. La distribución ingente a escala nacional de los recursos financieros generados por el petróleo, tuvo en ese proceso de electrificación, y en la educación masiva, uno de los exponentes más claros de la modernidad.

El liderazgo de Guaidó

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Desde que apresaron a Leopoldo López, y las campañas electorales de 2012 y 2013, cuando Henrique Capriles compitió por la presidencia de la República, primero con Hugo Chávez, y luego con Nicolás Maduro, la oposición no había contado con un líder que despertara tanto entusiasmo popular, podría decirse fervor, como el que levanta Juan Guaidó. Su talante sencillo, sin asomo de vedetismo, ha cautivado a la gente. Permitió que la esperanza surgiera de nuevo. El año 2018 cerró con un pesimismo que hacía ver el futuro lleno de sombras.

Los colectivos, enemigos de la Fuerza Armadas

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A lo largo del ciclo iniciado en 1999, pocas veces se ha hecho tan patente el grado de descomposición alcanzado por la Fuerza Armada Nacional, como el 23-F, durante el ataque a la ayuda humanitaria que ciudadanos de distinta procedencia intentaron introducir a Venezuela por Colombia y Brasil.

Venezuela o Maduro

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La relación entre el país y Nicolás Maduro nunca ha sido buena. Apenas un mes después de la muerte de Hugo Chávez, cuando se realizaron las elecciones en abril de 2013, Maduro apenas pudo obtener un apretado y cuestionado triunfo frente a Henrique Capriles. Desde ese momento comenzó una relación tormentosa entre el heredero designado por el caudillo fallecido y la inmensa mayoría de los venezolanos. Cristalizó la profecía de Diosdado Cabello cuando dijo: la oposición va a añorar al comandante, quien es el único capaz de contener a los locos que lo rodean (se incluía a sí mismo).

Misiles antiaéreos contra la ayuda humanitaria

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La ayuda humanitaria se convirtió en una aspiración nacional de la que no puede librarse el régimen. De nuevo Maduro y su gente desestimaron a la oposición y al país. Siguen creyendo que viven en el mundo idílico en el que gobernó Hugo Chávez durante los primeros años de su era, cuando disfrutaba de 80% de aceptación, y sobre esa base adulteraba la realidad. Su heredero se mueve en los bajos fondos de la popularidad. Es repudiado por un porcentaje mayor al que, en su mejor momento, respaldaba al fallecido caudillo. Se encuentra aislado y desprestigiado.

La complejidad de las elecciones democráticas

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El punto central de la crisis política actual se encuentra en el cuestionamiento a la legitimidad de Nicolás Maduro y en la realización de una nueva elección para Presidente de la República. Los comicios del 20 de mayo del año pasado fueron desconocidos por la mayoría de la oposición y por gran parte de la comunidad internacional. El régimen cometió tantas irregularidades y atropellos, que la convocatoria no logró convencer de que participara a la franja más gruesa de opositores.

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