Ángel Sánchez: Me niego a que se politice la moda en Venezuela

Un grupo de mujeres camina a la misa de la Iglesia de la Virgen de La Paz. Visten con elegancia, pero con severidad. Los niños que las observan pasar gritan: acá vienen “las beatas”, un apodo que han conquistado tanto por su imagen como por su soltería. Años después, uno de esos jóvenes recordaría esos viejos pasajes de su infancia en Valera y, tratando de resolver la misteriosa imagen de “las beatas”, presentaría en Nueva York la exitosa colección de moda Inocencia oscura. Ese niño es ahora, nada más y nada menos, que el reconocido diseñador venezolano, Ángel Sánchez.

La aceptación de Inocencia oscura ha vuelto a poner sobre las pasarelas el vínculo que existe entre Sánchez y Venezuela, de donde sigue tomando inspiración a través del arte nacional y recuerdos de la infancia. El tiempo ha pasado y, a su parecer, la moda ha dejado de ser una prioridad en su país. Atrás ha quedado la imagen vanguardista que ostentaron las venezolanas entre los años 50 y 80. A su parecer, la creatividad y el talento siguen presente en el suelo caribeño, pero es poco lo que se puede hacer con el “formato político y social que estamos viviendo”. Sin embargo, una cosa sí la tiene muy clara: “Me niego a que se politice la moda en Venezuela”.

Tras 14 años viviendo en Nueva York, el reconocido diseñador ha aprendido a asumir nuevos riesgos, sortear obstáculos y vencer a la competencia con éxito. Una suma de conocimientos que le han llevado al crecimiento profesional y personal, así como a conquistar un nuevo sueño para su firma: la primera tienda Ángel Sánchez. Un espacio de moda que abrirá sus puertas en Miami para finales de 2014.

Una vez más ha conquistado los corazones y aplausos en la ‘Semana de la Moda en Nueva York’, ¿cómo logra adelantarse a las nuevas tendencias de la moda?
Eso es algo que nunca se sabe. En cada temporada se debe apostar por una idea. Una que nace de estar pendiente de las nuevas tendencias de la moda, de la música… las tendencias de la vida. Luego hay que saber expresarlas con honestidad y pasión. Eso te permitirá presentar una colección adaptada a un discurso de actualidad.

Su última colección ‘Inocencia oscura’ está inspirada en su infancia en Venezuela, ¿qué recuerdos le impulsaron cual musas para su nueva creación?
Son recuerdos que se remiten a mi época preadolescente y adolescente en Valera, donde veía a esas mujeres que llamábamos beatas. Unas mujeres que vestían de forma severa, pero elegante y que se caracterizaban por ser solteras y acudir con frecuencia a las misas de la iglesia. Es una imagen que me causó curiosidad por el misterio que generaban.

Al utilizarlas como inspiración para mi nueva colección, me permitieron descubrir a un nuevo tipo de mujer que no había vestido hasta el momento. Siendo un contraste a las mujeres con pocas sombras y frescura que caracterizan mis otras colecciones.

¿Qué otros recuerdos aún mantiene presente de su infancia en Venezuela?
Muchos. La memoria, consciente o inconscientemente, marca el hoy y lo determina. Uno de los recuerdos más especiales es el de la mercería de mi madre, en donde le ayudé entre los siete y los 17 años. Me marcó mucho verla coser todos los días. Ella era la mejor de la ciudad. Esa nostalgia al pasado sigue manteniéndome unido a Venezuela como por medio de un cordón umbilical.

¿Es Venezuela una inspiración constante en cada uno de tus proyectos?
No siempre. Mi formación comenzó en Venezuela y está muy presente en cada trazo y en cada proyecto. No obstante, con 14 años viviendo en Nueva York eso cambia y te adaptas a las tendencias internacionales. Intento seguir en contacto con mis raíces por medio del arte nacional y regional, ya que me permite usarlo y reeditarlo. Soy un gran admirador de importantes artistas venezolanos como Jesús Soto y Alejandro Otero.

Hace tiempo no volvía tan atrás en mi pasado como con Inocencia oscura, pero cuesta desligarse de un país cuando no estás en él y, mientras más lejos estás, mayor es la fuerza que te atrae.

A pesar de que Venezuela no tiene el reconocimiento en moda como Nueva York, París o Milán, ¿cómo es posible que el país caribeño exporte grandes talentos en el mundo del glamour?
Es interesante. Yo también me lo he preguntado. En teoría Venezuela no debería tener diseñadores de la talla de Carolina Herrera, pero los tiene. Esto se debe, a mi parecer, a que, entre los años 50 y 80, la situación económica permitió que la mujer venezolana viajara y conociera de cerca el mundo de la moda internacional.

Esa exposición a la cultura de la moda es la que ha convertido a la venezolana en mi mejor escuela, ya que exige siempre un traje de calidad y profesionalidad.

¿Cuál fue la clave para consolidar su sueño como diseñador de moda en Caracas y dar ese importante salto a la Gran Manzana?
Tomar el riesgo de empezar de cero y aguantar muchos reversos. No es lo mismo estar en tu país, y que todos te aplaudan por lo que haces, a cuando decides ir a otro y debes demostrar todo tu potencial y lo mejor de tus habilidades.

Este fue un cambio muy importante, ya que me transformó profesional y personalmente. Se me abrió una visión de mundo al tener que competir con otros diseñadores muy buenos e incluso mejores que yo, así como también me aportó una gran dosis de humildad.

Yo siempre se lo digo a los venezolanos que conozco: lo difícil no es emigrar a Estados Unidos, lo difícil es mantenerse. Son muchos los que deciden regresar cuando ven los primeros reverses.

Sin lugar a dudas, los vestidos de novia son un diferencial de su carrera profesional, ¿cómo consigue convertir el sueño de toda mujer en una realidad temporada tras temporada?
Se me da con gran naturalidad, a diferencia de los trajes de noche en los cuales sufro un poco más en el proceso creativo. A los trajes de novia les debo la mitad de mi carrera y el éxito que he alcanzado creo que se debe a esos entre 12 y 15 años que me dediqué al diseño de vestidos de boda capaces de combinar lo más novedoso con lo tradicional. La clave ha estado en la complementación que alcancé con todas mis clientas para conocer qué querían y poder plasmar sus ideas en un vestido hecho a la medida.

¿Cómo han contribuido sus conocimientos de arquitectura en la creación de sus obras únicas?
Me gradué de arquitectura en la Universidad Simón Bolívar y ejercí por dos años. Me gustaba la profesión por ser un trabajo estético, pero me frustró la lentitud del proceso y, por la impaciencia, decidí dar el salto a otra disciplina, que, gracias a mi madre, terminó siendo la de la moda.

Aún como diseñador soy arquitecto en todos los sentidos de mi trabajo. Se puede percibir en el sentido de proporción de mis trajes, así como en las líneas y cortes limpios que están siempre presentes. La arquitectura está y siempre estará presente en cada una de mis colecciones.

Con sus largos años de destacada experiencia, ¿cómo valoraría la situación de la moda en Venezuela actualmente?
Afectada como todo el país. En Venezuela hay actualmente otras prioridades políticas y económicas, por lo que la moda, lamentablemente, no es una prioridad para el país. Sé que aún existe una gran creatividad en los artistas, fotógrafos y modelos nacionales que está pasando desapercibida, pero espero que pronto surja una nueva ola de diseñadores que pongan en evidencia todo ese talento que está dentro del país.

¿Cuáles aspectos considera necesarios desarrollar para potenciar el sector?
Es difícil definirlo porque hay otras prioridades en el país actualmente. Me niego a que se politice la moda, pero la falta de recursos, el precio de los materiales y el poco impulso estatal están afectando al desarrollo del sector. Hay mucho que se podría hacer, pero no en este formato político y social que estamos viviendo.

¿Qué opina de otros grandes diseñadores venezolanos como Carolina Herrera o Mayela Camacho?
Carolina Herrera es un ícono y una referencia, desde siempre lo ha sido para mí. Es una mujer que lo logró y que no se quedó en el pasado, sino que, disciplinada y nunca conformista, permaneció en constante evolución. Yo suelo estar en contacto con ella por los eventos de moda que se desarrollan en Nueva York.

A Mayela le perdí el trazo de su trabajo. Sé que también tiene la habilidad para triunfar en el exterior, pero decidió permanecer en Venezuela, una decisión totalmente válida y digna de respetar. También sé que hay otros diseñadores venezolanos que, si bien aún no tienen gran renombre, están trabajando muy fuerte y están consolidando el nombre de Venezuela en el mundo internacional de la moda.

¿Cuáles son los nuevos proyectos en los que está trabajando?
Acabo de salir de la colección de novias que se presentará en abril, pero este será un año muy movido en el que espero abrir mi primera tienda propia en Miami para finales de año y, posteriormente, en Nueva York. He escogido Miami por el vínculo que tengo con el público latino que siempre me ha sido leal y siento que es ahí donde debo comenzar esta nueva etapa.

Tus metas para 2014
La principal meta es continuar evolucionando, así como abrir la primera tienda Ángel Sánchez en Miami.

DESDE LA PASARELA

Un proyecto que te gustaría realizar en suelo venezolano
Es difícil de saber, pero sería uno de gran importancia social.

Lo que más extrañas de Venezuela
Los afectos que dejé allá.

Un consejo para los jóvenes venezolanos que están terminando la carrera de diseño de moda en Venezuela
Arriésguense y podrán conseguir lo que están buscando…

Por Informe21.com/ @JosePuglisi