Buhoneros crean artimañas para vender productos básicos

Es el comportamiento que consumidores consultados observan en trabajadores de la economía informal tras la decisión del Ejecutivo de prohibirles que revendan alimentos y rubros regulados.

Hace más de 10 días, el presidente Nicolás Maduro informó sobre la reforma de la Ley de Precios Justos, que aplicaría de 10 a 14 años a los “contrabandistas” de comida y otros artículos.

También hizo pública una lista en la que enumeraba los productos que no pueden ser comercializados por buhoneros.

En el mercado y casco central de Puerto La Cruz la norma pareciera no importar. Algunos informales se las siguen ingeniando para ofrecer pañales desechables, harina precocida, azúcar, leche, café, detergente y una variedad de artículos difíciles de hallar en supermercados.

El jubilado Juan Carlos Romero contó que a diario acude al mercado porteño y observa cómo se le acercan niños y mujerespara ofrecerle harina de maíz, pero a Bs 50 cada empaque de un kilo, el cual está regulado a Bs 12,40.
“Tienen en cantidades. Me preguntó: ¿por qué no hay en los comercios?”

El ama de casa Rosiris Malavé denunció que los buhoneros siguen haciendo la cola una y otra vez. “Se quedan en las esquinas y cuando ven que se acaban los productos empiezan a revenderlos”.

Aseguró que fue testigo cuando dos mujeres y un hombre ingresaron más de dos veces a un local ubicado en la calle Sucre de Puerto La Cruz a comprar leche (la lata de un kilogramo fue regulada a Bs 36, 44). “La guardaron en un carro y después la revendieron a Bs 300; la policía los vio y como si nada”.

Agua, agua...

Según compradores, en el mercado municipal, los buhoneros dejan a personas en lugares estratégicos para que les informen cuándo se acercan los funcionarios de la Guardia Nacional o de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde).

“La Guardia y la policía ya deberían saber que cuando los buhoneros gritan: ‘agua, agua, agua, llegó el agua’, es porque se alertan entre ellos mismos de que hay operativos y guardan la mercancía en cualquier hueco”, contó el obrero David Guevara.

La manicurista Julia Millán manifestó que también ha observado a mujeres que esconden los productos en coches para bebés.

“Caminan como si llevaran a un niño, y lo que cargan son alimentos, pañales y detergente. Se burlan del pueblo”.

Para la secretaria Argelia Rincones, “la sinvergüenzura” de los ambulantes se mantendrá “mientras el Gobierno sólo hable y no actúe”.

La mujer hizo el comentario a propósito de que a escala nacional anunciaron jornadas para combatir la venta informal de productos de la cesta básica, y en la zona norte “no hemos visto movimiento alguno. La gente continúa haciendo lo que le da la gana, y las autoridades como si nada. Somos la tierra sin ley”.

Fuente: El Tiempo

AJV

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