Cómo será Venezuela cuando terminen las manifestaciones

La historia de Venezuela se está escribiendo en la calle. La población ha buscado tomar las riendas de su destino y las manifestaciones han sido la herramienta más popular para lograrlo. No obstante, la excesiva represión gubernamental, los brutales asesinatos a los estudiantes venezolanos y los desconcertantes casos de torturas han degenerado en una incertidumbre política que obliga a preguntarse: ¿a qué escenario se enfrentará la nación cuando los gases lacrimógenos se dispersen y las calles vuelvan a la normalidad?

El exdirector de la escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello, Max Römer, considera que hay tres posibles escenarios a los que se enfrentan los venezolanos: una sucesión pacífica, un golpe de estado o la continuidad del gobierno de Nicolás Maduro.

Para Römer, una parte de la población aboga por una vía expedita y menos compleja en el ámbito de violencia o muertes. Este primer escenario estaría conformado por “la renuncia del gabinete y de todo el tren ejecutivo, con miras a plantear una transición pacífica. Con el posterior llamado a elecciones, el restablecimiento de la paz y luego, un plan para controlar todos los frentes en los que el país está desmantelado: la producción, la seguridad, la salud, la educación”.

El segundo escenario, tan mencionado por Hugo Chávez y adoptado por Maduro en sus discursos, es la posibilidad de un golpe de estado. No obstante, Römer considera que es la vía “menos probable, por lo pusilánime que ha demostrado ser la Fuerza Armada Nacional Bolivariana”. A pesar de sus bajas posibilidades, el exdirector de la Universidad Católica Andrés Bello precisa que “con un golpe de estado pasaría exactamente lo mismo que con la renuncia del presidente: un proceso de democratización en el que debiesen participar activamente todas las fracciones del país, todas las fuerzas vivas de ambas partes y, por supuesto, llamar a elecciones con el firme propósito de enderezar el rumbo venezolano”.

El último escenario previsto es la permanencia en el poder de Nicolás Maduro, en el que, según Römer, “la situación empeorará. No sólo porque la población está dispuesta a medirse en las calles con el régimen, sino que la situación económica arreciará los bolsillos, hará casi imposible el abastecimiento de los rubros más necesarios y, por supuesto, aumentará el descontento entre todas las partes”.

A pesar de no ser considerado como un escenario per se, el periodista no descarta un posible escape de Nicolás Maduro a Cuba, generando un vacío de poder. En este caso, “hará falta que en Venezuela se alíen las partes, se bajen los ánimos, se abracen valores y no ideologías, a la vez que se manifiesta el amor por la patria, pero sin pasiones trasnochadas ni ideologías mal entendidas”, aclara Römer, quien agrega que además habrá que “restablecer las relaciones internacionales, volver a la alianza de las naciones entendida como Corte Interamericana de los Derechos Humanos, y poner sobre la balanza de la justicia universal al proceso bolivariano y sus desmanes”.

“La situación, como se ve, no es nada fácil en ninguno de los escenarios previstos. El desmantelamiento económico llevaría al nuevo gobierno a tener que buscar respaldos en fondos internacionales y, ese endeudamiento, llevaría una austeridad que no está en la ecuación del venezolano. A menos, que se le explique con detalle y se le pida que, así como se ha manifestado con creatividad y tesón en estos tiempos, sortee el porvenir con la misma determinación”, puntualiza el periodista.

Unas conclusiones muy similares a las que el exdirector de la escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello llegó durante su presentación Delicado momento en Venezuela: liderazgo dividido, un pueblo enardecido, la cual ofreció en un foro organizado por María Alejandra Mikelsons y Alexis Escobar (Voto Joven), Johan Santaniello y Alejandro Navas (Jóvenes Venezolanos en España) y Gustavo Moreno, Ligia Contreras y Mirka Guevara (Fundación Justicia y Democracia Madrid).

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Ideales divididos
Una de las dificultades para prever el futuro político de Venezuela radica en la doble línea de pensamiento que presenta la oposición. “Hay dos frentes de opinión separados en la oposición. Uno es el que abandera la paz a toda costa, que pretende que las acciones sean protestas sin que medie la intervención de calles o avenidas. La otra, considera que la pelea contra Maduro es peleando, manifestándose y tomando las calles con barricadas e impidiendo el libre transito”, puntualiza Römer.

“Cualquiera de las dos líneas enardecen la voluntad del presidente y generan, por parte del aparato represor del Estado, violentas manifestaciones contra el pueblo, ese cuya única defensa son un par de piedras y una bandera. Contra las pedradas de la oposición, el Gobierno lanza perdigones y gases lacrimógenos, con un saldo nada digno de varios muertos y un par de centenar de heridos”, precisa el periodista.

Cosechas del pasado
Römer cree que los acontecimientos que está viviendo la población venezolana relatan una “rocambolesca coyuntura marcada por desaciertos, inacciones, sobredimensión de acontecimientos y, lo que es peor, exalte al poco acertado gobierno de Chávez y Maduro como artífices de una libertad condicionada por la obediencia al régimen”. A su parecer, este cocktail político ha llevado a que “la población civil y los estudiantes no estén dispuestos a dejar la calle ante los atropellos del régimen ‘dictatorial’ de Maduro”, así como a que “las fuerzas represivas del Gobierno están por encima ―en términos de fuerza bruta― a las estrategias de la oposición”.

A lo que se debe sumar que, si bien la represión ha sido manifestada desde el gobierno con sus mecanismos de control militar y policial, “la población civil está armada, desde hace mucho tiempo. Si bien es cierto que no ha usado las armas hasta la fecha, la población podría hacerse cargo de su propia seguridad con esos recursos bélicos que posee. Sin embargo, se debe destacar que, por pacifistas, no las ha usado y no pretende usarlas”.

Los fuertes retos del pasado parecen haber preparado a los venezolanos para asumir los del futuro, ya sea con un cambio de Gobierno o con la permanencia del régimen. “Los venezolanos han aprendido, en estos tiempos, a sortear las dificultades”, aclara Römer. Una característica que permitirá a la población contar con la resistencia y la fortaleza para afrontar los cambios que se están generando en el país y escribir las nuevas páginas de la historia de Venezuela.

Por Informe21.com/ @JosePuglisi

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