El misterio de la subasta del Stanford Bank

El desenlace de la esperada subasta de Stanford Bank fue sorpresivo para todos. Una vez que el consultor jurídico de la junta interventora de la entidad, Rodolfo Porro, anunció que quedaba desierta hasta las autoridades del Ministerio de Economía y Finanzas y de la Superintendencia de Bancos mostraron rostros de preocupación.

De los ocho grupos interesados en participar en la subasta sólo cinco llenaron los requisitos exigidos por la junta interventora de la entidad: Baninvest, de Arnét Chacón; Banco Nacional de Crédito, de Jorge Nogueroles; Micasa, de Armando Simosa; Italcambio, de Carlos Dorado, y otro grupo llamado Avanza del que no se pudo conocer a quién pertenece.

Sin embargo, sólo Italcambio se presentó, lo que motivó que el nerviosismo aumentara en el auditorio del despacho de Economía en la esquina de Carmelitas.

El grupo liderado por Dorado ofreció 120 millones de bolívares fuertes en total. 70 millones de bolívares fuertes serían destinados para la adecuación patrimonial de la institución y los otros 50 millones para la adquisición de los depósitos a plazo a 12 meses, especificaba el sobre que contenía la oferta.

Tres minutos de deliberaciones bastaron para que el asesor jurídico de la junta interventora anunciara que la subasta quedaba desierta, en vista de que el precio base fijado por el Gobierno había sido 180 millones de bolívares fuertes y consideraban que la propuesta de Italcambio "ni siquiera se acerca al precio base establecido".

Las autoridades se negaron a conversar con la prensa sólo dijeron que sería abierto un nuevo proceso y se retiraron del auditorio, pero entre los presentes se comentaba a viva voz que las carpetas con la información financiera sobre Stanford Bank Venezuela, enviadas a los cinco interesados, presentaban números poco favorables.

Una fuente que pidió no citar su nombre, integrante de uno de los grupos que decidió retirase de la puja, indicó que los estados financieros fueron entregados a los interesados cuatro días antes, pero había información incompleta como el tamaño de la nómina o cuáles eran los bienes de uso, que es lo qué realmente tiene el banco, por qué las agencias son alquiladas al igual que los equipos que utiliza.

Otro punto que causó desconfianza entre los posibles compradores fue el destino que se le daría a los recursos obtenidos con la venta de Stanford. A lo que la junta interventora respondió que de los 180 millones, 70 millones serían para la capitalización de la entidad.

El resto de la información llegó por otras vías a los interesados, quienes confirmaron que irían a las arcas del Gobierno.

la Sudeban había informado ayer, en la Gaceta Oficial número 39142, la constitución de un fondo para cubrir cualquier eventualidad que pudiera derivarse de este proceso y que el monto sería el resultado de la diferencia entre la cifra de la oferta seleccionada y los requerimientos para cubrir las pérdidas y reconstituir el capital social de Stanford Bank.

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