Características de un buen vino blanco

Color y sabor

Dependiendo el tipo de uva es el vino que se obtiene. Ahora bien, si en el proceso se deja la cáscara o el hollejo, el vino tendrá determinadas características que lo diferenciarán en color y sabor. El vino blanco se caracteriza por tener poco contacto con la piel de la uva.

El color del vino blanco varía desde el transparente al ámbar. Si las uvas con las que se elabora son jóvenes el vino será más claro. Con la maduración de la fruta o del propio vino en barricas la oxidación y el tiempo le dan una coloración que tiende al amarillo.

El afrutamiento también varía con el tipo de uva seleccionada pero en general podemos encontrar toques de nueces, duraznos, frutas tropicales y cítricos.

Con referencia a los taninos el vino blanco presenta muy pocos debido a su escaso contacto con la cáscara de la uva. Es por eso que el vino suele ser entre dulce y seco, sin presentar la sensación de amargura en la lengua.

Podemos comprobar signos de astringencia en la lengua y el paladar sobre todo en vinos elaborados con Chardonnay. Otro efecto que podemos comprobar es un ligero burbujeo debido a la disolución de CO2 encontrado en vinos con fermento, acompañado de una sensación de olor a bosque húmedo. Esto se debe a la fermentación maloláctica que se produce en la botella.

Cuando tenemos el líquido en la boca podremos distinguir si fue decantado en barricas de roble francés, cuando tenemos un gusto a madera especiada, o si se hizo en barricas de roble americano cuando el gusto es similar a la vainilla.

La oxidación del vino blanco será determinada por su edad. Los vinos añejos presentarán un aroma a caramelo con una coloración dorada.

Si el vino tiene un gusto muy complejo, seguramente se debe a que hubo varias varietales utilizadas en su elaboración.

Elaboración del vino blanco

Para los vinos elaborados en climas cálidos encontraremos un sabor profundo, con poca acidez y un ligero brillo frutal. Es una regla que entre más cálida sea la región donde se produce el vino este será menos ácido. Debido a que en estos climas la uva madura y se oxida con mayor facilidad, los vinos tenderán a ser de color más bien dorado.

Los vinos elaborados en climas fríos conllevan una acidez más pronunciada. Si la uva es joven esta acidez se intensificará. Si se dejan mucho tiempo en la vid, las uvas se congelan, lo que hace liberar azúcar y los hará más dulces.

Si el vino es de un clima templado es más fácil controlar los niveles de azúcar y acidez. Lo cierto es que en los modernos procesos de elaboración, es sencillo controlar estos niveles gracias a la tecnología.

Fuente: El Gran Catador

AJ

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