El elixir de la eterna juventud

El resveratrol es una de estos productos, y su descubrimiento confirma que el vino es fuente de bienestar.

Resveratrol, la gran esperanza

La creencia de que una o dos copitas diarias de vino –en especial tinto- contribuye a mejorar la salud, ha sido corroborada con el descubrimiento del resveratrol. Esta enzima se encuentra en grandes cantidades en las nueces y en las uvas, en especial en el hollejo y las pepitas de estas últimas, y pasa al vino en el proceso de fermentación.

La concentración de resveratrol es mayor en el vino tinto que en el blanco. La utilización de esta sustancia para prevenir enfermedades como la diabetes 2, el Alzheimer y los problemas derivados de la obesidad, no se ha comprobado aún en seres humanos.

Los experimentos realizados hasta ahora por varias universidades en las que se suministró resveratrol a ratones, demuestran que esta sustancia tiene un gran poder antioxidante y antiinflamatorio, y previene la formación de tumores.

Los resultados de las investigaciones han sido publicados, entre otras, en las revistas científicas “Nature” y “Cell Metabolism”.

Otra de las ventajas comprobadas del resveratrol es que reduce las enfermedades relacionadas con la obesidad en ratones, pese a que éstos fueron sometidos a una dieta hipercalórica. Los músculos de estos animales gastaron más energías aun sin realizar ejercicio.

El resveratrol no alargó la vida de los ratones a los que se les había suministrado, pero sí se observó una notable disminución de las dolencias relacionadas con la edad avanzada.

La industria vitivinícola se ha hecho eco de las grandes propiedades del resveratrol, y algunas bodegas incluyen en el etiquetado de la botella el porcentaje de esta sustancia en el caldo.

Los científicos resaltan, por su parte, que es demasiado pronto para establecer todos los efectos de la ingesta de cantidades altas de resveratrol en los humanos y sus posibles consecuencias adversas.

Fuente:
Univision.com

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