Tapones de rosca en vez de corcho para el vino, están aquí para quedarse

Tal vez lo más confuso es el término "corcho". Esto no quiere decir que el vino está sellado con un corcho, ni que el corcho se ha eliminado. Más bien, es una abreviatura para el sabor a corcho, o el vino que ha sido afectado por tricloroanisol (TCA), un subproducto del tratamiento de la corteza de los árboles de corcho en su forma familiar cilíndrica para el vino. Según el San Francisco Chronicle, un estudio realizado en Australia en el 2004 en el Show de vinos "Macquarie Bank Sydney Real", con una muestra de más de 2000 vinos de todo el mundo, reveló que el 8,45%, o por lo menos una botella de cada caja, estaba contaminada con el producto químico de olor fétido. Otras estimaciones han oscilado entre 2% y un 12%. Curiosamente, el estudio australiano encontró que las botellas contaminadas era 2% más en los vinos blancos que los tintos, pero no ofreció ninguna explicación de por qué esto pasaba.

Detectable a niveles tan bajos como 5 partes por trillón, el efecto de la TCA puede ser tan sutil opacado por el aroma del vino, o tan abrumador como un olor y sabor a periódico mohoso. La buena noticia es que los vendedores de vino más reputados aceptan la devolución de los vinos con aroma a corcho, y es mejor devolverlos lo más rápido posible después de su apertura, y con muy poco consumo de la botella, sólo para ser cortés. Pero, ¿cómo se puede decir que el vino tiene aroma a corcho y no es simplemente un vino malo?

Hay cuatro tipos de vino malo

En primer lugar, es con aroma a corcho y el carácter de cartón húmedo que estábamos discutiendo. Luego está el vino oxidado, que puede resultar de un sello mal colocado o, simplemente, de haber estado abierto por mucho tiempo. Esto puede hacer que el vino tome un color pardo y un sabor a manzanas podridas o peor. Hay también una variedad de corrupciones bacterianas bastante raras pero posibles resultado de condiciones insalubres en la bodega. Por último, tenemos el muy simple hecho de un mal vino. En el que encontrarás aromas y sabores como la hierba mojada, pipí de gato, curitas o espárragos.

Evitar los vinos mal hechos es sólo una cuestión de gusto personal y experiencia, así también como las infecciones bacterianas. Para evitar la oxidación del vino, inspeccione el corcho apenas lo retire. Asegúrese de que la parte superior está seca, mientras que el fondo debe estar uniformemente húmedo, sin ninguna señal de haber filtrado el vino lo largo del borde de la parte superior (esto puede permitir que la bacteria se multiplique).

¿Cómo evitar el sabor a corcho?

Simple: tapones de rosca. Lo sé, uno pierde el ritual y el romance del sacacorchos, pero imagínense que hoy inventaramos el vino y cómo ponerlo en una botella. ¿Crees que lo taparíamos con trozos de corteza de un árbol portugués? No es probable. Ahora bien, hay quienes dicen que el corcho añade un plus a un vino que se colocará sobre su lado durante 10 o 20 años, aunque mi paladar no es lo suficientemente sofisticado como para ser capaz de detectar eso. Sin embargo, ¿cómo se sentiría si usted cuida de un vino de valor durante 15 años sólo para abrirlo y descubrir que había estado contaminado desde el primer día?

Hay tapones sintéticos, y estos hacen un buen tapón y además devuelven el ritual del sacacorchos, pero son caros en comparación con tapones de rosca y en nuestra sociedad, el consumidor paga por todo, absolutamente todo. La tapa de rosca ofrece la economía, un sellado perfecto y la idea igualitaria de la elaboración de un vino más accesible para todos. Difícil discutir con esto.

Fuente: Huffingtonpost

EA

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